El país pasa por sobresaltos que arrecian como ataques de nervios. Se generan informes sobre riesgos inminentes al suministro de energía que pueden culminar en un masivo apagón si se agrava el fenómeno de El Niño. La transición del sistema de salud no se sabe cómo terminará. Un inédito proceso de paz con grupos criminales sin programas políticos parece avanzar poco y el iniciado con el ELN promete poco si se admite que nunca entregarán las armas. El presidente casi siempre llega tarde, si es que llega a cumplir sus compromisos. Salen funcionarios de ciertos puestos y aterrizan en otros, jugando al baile de las sillas, con lo que se pierde capacidad ejecutoria en todos los niveles del Gobierno central.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Ya se cumplen 14 meses de gobierno y no han sido nombrados varios miembros de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Esta debe sesionar urgentemente para tomar las medidas que aseguren que se firmen los contratos con generadores y transmisores. Ellos deben garantizar un suministro adecuado y seguro del servicio de energía en todo el país, en particular de los retrasados proyectos de energías renovables.
Hay otras fuentes de incertidumbre: algunos funcionarios acarician la idea de imponer controles a las salidas de capital, dándoles razones a los empresarios más nerviosos para sacar su dinero del país; el propio presidente critica las decisiones del Banco de la República amenazando su independencia y restándole importancia a la lucha contra la inflación; el director de Planeación Nacional anuncia que sería bueno cambiar la regla fiscal, excluyendo los gastos que se hagan en loables proyectos ambientales, como si las reglas se hicieran para evadirlas; para rematar, se habla de revisar el tratado de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos.
El TLC ha permitido aumentar las exportaciones hacia ese país. Así, en 2010 se exportaron unos US$10.200 millones, mientras que en 2022 se alcanzaron US$14.200 millones. Esas cifras son modestas si se comparan con las de México, que exportó más de US$500.000 millones en el mismo año, pero hay que considerar que México tiene el doble de población, es molesto vecino del coloso del norte y cuenta con sectores complejos como el automotriz y el de fabricación de maquinaria. De las exportaciones colombianas a Estados Unidos, el sector no minero-energético representó el 53 % de las ventas el año pasado, el resto siendo petróleo y carbón, lo que refleja bien la atrasada estructura económica colombiana.
La creciente tensión entre China y Estados Unidos ha beneficiado a México, que ha recibido inversiones norteamericanas que antes se localizaban en el país oriental y que ganan además cercanía y una reducción de los costos de transporte, en una estrategia que llaman nearshoring o de proximidad. El anunciado viaje del presidente Petro a China espera capitalizar parte del flujo comercial perdido por el país asiático, aunque la capacidad de absorción de la economía colombiana es modesta y su capacidad productiva es igualmente limitada. El acercamiento puede representar una tensión adicional en las relaciones colombo-estadounidenses.
Según Portafolio, Petro “dijo que viajará a China, donde se reunirá el 25 de octubre con su homólogo, Xi Jinping, con quien hablará sobre el futuro del metro de Bogotá”, seguramente insistiendo en que debe ser subterráneo. Ojalá que no le imponga retrasos adicionales al proyecto con este notorio “otro sí” al contrato en ejecución.