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Fico: el gallo destapado

Salomón Kalmanovitz

21 de marzo de 2022 - 12:30 a. m.

Federico Gutiérrez es el que dice Uribe, aunque lo esconda. Fico insiste en que no es de derecha ni de izquierda sino el candidato del sentido común. En verdad es de extrema derecha, tal como lo revela su insistencia en la seguridad.

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Si en pasada columna escribí sobre algunas malas ideas de Petro, ahora debo decir que Fico parece no tener ideas. Repite clichés como: “Es fundamental cerrar las brechas sociales, garantizar seguridad, inserción laboral, educación con pertinencia para niños y jóvenes, y mirar hacia el campo con el aumento de inversión en las vías terciarias”.

¿Cómo va a cerrar las brechas sociales? Requeriría de una política tributaria progresista en la que los ricos pagan más impuestos que se gastan en los pobres. Uribe y sus seguidores siempre han hecho lo contrario: reducirles los impuestos a los ricos, aumentarlos al resto de la gente (recuerden a Carrasquilla) y mantener un Estado pequeño que no tiene con qué hacer gasto social. Seguirá entregando el ahorro pensional a dos grupos financieros que se quedan con el 18,75 % de las cotizaciones.

A pesar de su énfasis en la seguridad, Fico obtuvo resultados mediocres cuando fue alcalde de Medellín. “No es un concepto de izquierda o de derecha, es un derecho y hay que garantizarlo”, dijo, pero los resultados fueron el aumento de la inseguridad y más asesinatos. “Durante su alcaldía, Medellín tuvo retroceso en 20 indicadores en que se esperaban mejoramientos”, según Ana Cristina Restrepo. Incumplió su promesa de “garantizar el orden y el respeto de la ley”.

Su propuesta para el crecimiento económico es “la generación de empleo y producción local, mejorando la calidad del talento humano desde la base”. No dice cómo va a lograrlo ni con qué herramientas. ¿Generará empleo con una expansión del Estado y de su contratación? Pues no, porque no va a aumentar impuestos (es que nunca ha hablado de tema tan crucial) ni va a aumentar el endeudamiento público, del cual parece no entender mucho. ¿Desarrollará sectores intensivos en mano de obra como la construcción o las obras públicas? No lo dice. ¿Favorecerá a la industria? ¿De qué manera, con protección como Petro o con menos impuestos como Uribe? ¿Cómo va a mejorar la calidad del talento humano desde la base? ¿Querrá decir desde la educación primaria? ¿La secundaria? ¿El SENA? ¿La universidad? No sabe, no responde.

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También afirma que “trabajará por las regiones, las mujeres y los jóvenes que necesitan educación”. No solo trabajará por Antioquia sino también por el sur, el norte y el oriente. Las mujeres deben saber que pretende regresar al aborto restringido que liberó la Corte Constitucional, en sentencia cuestionada por la derecha extrema; los jóvenes deben temer que no le temblará el pulso para reprimirlos si se les ocurre protestar. Eso sí, les garantizará educación a todos, lo que no será fácil: “El 34,5 % de la población de jóvenes de 18 a 24 años en Colombia ni estudia ni trabaja, de acuerdo con un informe anual de educación de la OCDE”. Será imposible lograrlo si no dedica enormes recursos a las instituciones educativas.

Por último, Fico se declara enemigo de la corrupción, fácil de decir, difícil de cumplir para quien vive de la política menuda. “Quedan notificados” los corruptos, dice, y asegura que los “enfrentará y los derrotará”. Ojalá, pero lo dudo.

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Si me ponen a escoger entre Fico, Fajardo o Petro, me quedo con Sergio Fajardo y con Gustavo Petro como segundo mejor.

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