2 Aug 2021 - 3:00 a. m.

La devaluación del peso

El peso colombiano es una de las monedas más subvaluadas del mundo, de acuerdo con el índice Big Mac que elabora The Economist anualmente. La empresa de hamburguesas McDonald’s tiene filiales en todo el mundo, de tal modo que tomando como base el precio de la Big Mac en Estados Unidos, mide el poder adquisitivo de la moneda de cada país de esta mercancía que contiene “dos hamburguesas de pura carne con salsa especial Big Mac y queso derretido”. En junio de 2021, el peso colombiano estaba subvaluado en 40,3 % con respecto al dólar en unidades Big Mac y la abrupta devaluación de julio lo ha hundido a 46 % de su valor en Estados Unidos.

En los mercados internacionales se compara la moneda de Colombia con las de Turquía y Argentina, que han tenido devaluaciones pronunciadas, alcanzando el tope de la clasificación mundial. El impacto más serio que tiene la devaluación es contra el poder adquisitivo de la población: aumentarán los precios de la harina de trigo que es importada y con ello el precio del pan, así como de otros cientos de insumos que entran a definir el precio de la canasta familiar y más aún el precio de los electrodomésticos y celulares. Otros elementos de consumo masivo como la carne serán desviados hacia los mercados internacionales que se hacen más rentables con el dólar más caro. En otras palabras, la devaluación empobrece al pueblo colombiano.

¿Por qué tanta devaluación? El manejo de la economía ha sido errático y el Gobierno no pudo ajustar las finanzas públicas frente a las necesidades que demandó la pandemia. El enorme descontento social que estalló el 28 de abril pasado imposibilitó aprobar la reforma tributaria que se requería. La que está en la puerta del Congreso es un paño de agua tibia, que aumenta el recaudo en 1,5 % del PIB, insuficiente a todas luces para calmar los mercados. Un hueco fiscal de 8 % del PIB que el Gobierno no puede cerrar es la razón por la cual la calificación crediticia del país fue reducida recientemente, dificultando el financiamiento de un déficit externo elevado. El déficit en cuenta corriente se proyecta en US$14.500 millones en 2021, que equivale a 5,3 % del PIB, monto elevado que requiere que le entren recursos frescos a la economía colombiana para poderlo enjuagar adecuadamente.

Otra razón es el propio fortalecimiento del dólar por el repunte de la economía norteamericana, que se ve más saludable que la europea y la de América Latina empobrecida. Se suma el hecho de que la inflación está arreciando en ese país y se espera que la Reserva Federal suba sus tasas de interés, que hacen más fuerte su divisa.

Hay que notar que la presión contra el peso es enorme: con el precio del petróleo tan alto como el alcanzado en julio, lo esperado era que el peso se fortaleciera por la entrada de dólares. En efecto, el precio del petróleo en el golfo de México fue de US$40 el barril en noviembre de 2020 y subió a US$73 el 30 de julio, aumentando los ingresos externos del país.

Otro problema de fondo es la deuda en dólares del Gobierno, que alcanza los US$92.000 millones. Los mercados perciben dificultades para que este pueda enfrentar el esquema de pagos que le corresponde, dada su incapacidad para acopiar más recursos.

Por todo lo anterior, la perspectiva del país se oscurece; lo cierto es que habrá que pagar más pesos por todo, incluyendo la hamburguesa doble carne de McDonald’s.

Comparte: