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El presidente de Colombia se ha manifestado en oposición a las acciones punitivas de Israel contra la población palestina. Al mismo tiempo, ha mantenido silencio frente a la violencia desatada por el grupo Hamás contra civiles israelíes, que cobró la vida de 1.400 personas el 7 de octubre pasado y que mantiene secuestrados a otros 240 ciudadanos. Lo cierto es que el que calla otorga.

El supuesto humanismo del mandatario colombiano no le alcanza para considerar a todas las víctimas del conflicto. No ha condenado el uso de la violencia indiscriminada de Hamás que abandera la eliminación del Estado de Israel y de toda su población...

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