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Este viejo refrán es muy pertinente para que el gobierno de Gustavo Petro no le haga cambios al sistema pensional privado y lo obligue a ciertas inversiones que pueden resultar costosas para los usuarios. El sistema actual basado en la competencia internacional asegura la mejor rentabilidad posible a los pensionados, al actuar en un mercado profundo; mientras que los cambios propuestos por el gobierno serán favorables para él, asignando 30 % de ellos a la compra de papeles nacionales, incluyendo bonos del gobierno, lo que no es lo mejor para nosotros, los viejitos.
Se trata de crear un cerco para que el sistema adquiera más activos nacionales que rentarán menos y financiarán al gobierno a tasas más favorables a costa de los usuarios. Al mismo tiempo, el gobierno podrá hacer más gasto entre sus clientelas, incentivándolas a votar disciplinadamente por los candidatos del Pacto Histórico y sus aliados en las próximas elecciones.
El nacionalismo es lo opuesto a lo cosmopolita: el mercado llano del país contra el mercado profundo del mundo. Agitar las banderas de la Nación no le traerá beneficios a los ciudadanos cercados dentro de las fronteras, desaprovechando las oportunidades que ofrece el mundo ancho y ajeno, como lo describía el escritor peruano Ciro Alegría en su novela con el mismo título. En esa novela, el terrateniente expulsa a sus arrendatarios y los alecciona a que busquen su suerte en otra parte. Efectivamente, los campesinos van a encontrar en la ciudad oportunidades que no existían en las haciendas feudales, bajo el control de amos poco generosos: se tornarán en obreros, tenderos, pequeños empresarios, otros en pordioseros y algunos pocos se coronarán como burgueses, en el capitalismo que se asoma destruyendo las formas antiguas de producción.
Volviendo a la reforma pensional, esta le entrega a Colpensiones la administración de todas las cotizaciones de los trabajadores que ganen menos de tres millones de pesos ($2,990,000, para ser exactos) y lo que esté por encima puede ser administrado por un fondo de pensiones privado. La reforma comienza a aplicarse en julio de 2026 y significará un aumento significativo del fondo del que dispondrá la administradora pública, aunque deberá seguir reconociendo los rendimientos que generará invertir los fondos.
El gobierno ganará porque tiene acceso a dineros por los que antes debía reconocer intereses que dependían de la calificación de los títulos en el mercado. En la medida en que se percibe mayor riesgo, aumenta el interés que devengan los títulos (TES), que, por ejemplo, en la actualidad rinden hasta el 13,5 % al año, Para un inversionista nacional, el rendimiento real es de más de 8 % anual, pero para uno extranjero puede ser mucho mayor por la notoria revaluación que está experimentando el peso colombiano de un 14 % anual que refleja no tanto la fortaleza de la economía nacional, sino la debilidad del dólar a nivel global.
Lo anterior no quita que la economía colombiana pasa por un buen momento: un crecimiento de 3,4 % en 2025 y esperándose un 2,8 % en 2026. Este resultado no le debe mucho al gobierno, pero este tampoco lo ha perjudicado. Durante este período presidencial hubo estancamiento en los primeros dos años y el crecimiento anotado en los otros dos.
