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Santiago Gamboa
20 de noviembre de 2010 - 04:25 a. m.
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AL CABO DE DOS SEMANAS POR DIferentes ciudades de Francia hablando de literatura colombiana y de Colombia en el marco del festival Les Belles Étrangères, estas son algunas notas al vuelo.

*La prensa francesa hizo un cubrimiento entusiasta. Los diarios Le Monde, Libération, Le Figaro, las revistas especializadas Le Magazine Littéraire, Lire y Télerama, entre muchos otros, dedicaron páginas completas, a veces dobles o triples, a reseñar a los autores invitados, hablar del país y saludar el evento. Las cadenas radiales France Culture y France Inter, las principales, consagraron sus mejores espacios. La prensa regional se volcó sobre el festival y sus autores. Las librerías adornaron sus vitrinas con los libros. Los organizadores señalaron que hacía años no tenían tanta prensa. El país invitado en 2009 fue EEUU y el próximo será tal vez Japón o Armenia (Asia central).

 *En Colombia, el diario El Tiempo hizo un completo informe. El Espectador fue generoso y dedicó además su primera página de domingo al evento. Arcadia, la revista especializada en literatura, no mencionó ni reseñó el festival, pero dedicó su artículo central al novelista sueco Stieg Larsson, best seller de 2009 en Colombia (aunque se equivocó en el título de una de las novelas, sic).

*En Francia, el tema que se fue imponiendo fue la relación entre literatura y violencia. La mayoría de los autores, sin embargo, precisó que la violencia no es patrimonio exclusivo de Colombia, que ésta forma parte de la historia universal y que todos los países, incluido Francia, han tenido períodos negros. Héctor Abad recordó que en la batalla de Verdún hubo más muertos que en todo el conflicto colombiano. William Ospina dijo que la violencia, a partir de la Ilíada, está presente en todas las literaturas. Fernando Vallejo dijo que las porteras francesas eran una expresión terrible y despiadada de la violencia humana.

 *El público francés no mencionó, en ninguno de los trece actos en los que participé, el nombre de Íngrid Betancourt.

*En Colombia, el tema que se fue imponiendo fue la lista de los autores invitados. El escritor Eduardo García Aguilar, residente en Francia pero que no estaba en París, señaló que faltaron Consuelo Triviño, Ricardo Cano Gaviria y Fernando Cruz Kronfly, entre otros. La escritora Yolanda Reyes comentó la falta de mujeres en la delegación (escogida por Francia) y criticó el requisito de haber sido traducido al francés, lo que limitó la posibilidad de conocer voces nuevas. La revista Vericuetos dijo que los invitados formaban parte del grupo “Autores comerciales preocupados por vender” y no de “Autores de literatura pura”. Ana María Cano hizo una propuesta: “Si estuviéramos interesados de verdad en conocernos un poco, ampliaríamos aquí en Colombia esta discusión que se dio en Europa, con esos doce escritores y con una bancada de los que no fueron invitados”.

*El festival, por lo demás, coincidió con la consagración del novelista francés Michel Houellebecq, quien obtuvo el Premio Goncourt en los mismos días con su libro El mapa y el territorio y se convirtió en best seller culto. También llegó el Premio Herralde de novela para Antonio Ungar, celebrado en Francia dada la feliz coincidencia.

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