BUNGA-BUNGA ES LA EXPRESIÓN más usada hoy en Italia. No se sabe quién la inventó, pero por lo ridícula y racista no sería raro que fuera el propio Berlusconi.
¿Y qué es el bunga-bunga? Según testimonios, es el momento clave de las fiestas del presidente y sus áulicos, cuando las muchachas se quitan el vestido y bailan en ropa interior (tanga obligada). Entonces Berlusconi se les acerca y les hace tocamientos en los senos y los genitales. También ellas deben hacerle caricias y todo lo que a él se le antoje. Al final elige a dos o tres y se va a sus aposentos a concluir la pachanga. Con este ritual Berlusconi parece dejar claro, cual Calígula o Trimalción contemporáneo, que además de ser el más rico y el más poderoso es el supremo macho alfa. La etiología e incluso la psicología nos enseñan que no son raros estos rituales de afirmación por vía de la supremacía sexual en quienes detentan poder y son constantemente atacados. Como si buscaran relegar simbólicamente a sus opositores al papel de machos omega: el animal frágil que para evitar el combate, cuando está acorralado, adopta la así llamada “actitud de sumisión” (inclinación de espalda y presentación del ano).
Las fiestas cuestan un promedio de 60.000 euros ($150’000.000) y a cada una asisten 30 muchachas. De ahí surge la joven marroquí Ruby, de 18 años recién cumplidos, que hoy hace temblar a Berlusconi más que cualquier moción de censura. El delito es “inducción a la prostitución de menores”, pues Ruby iba a sus fiestas desde los 17; también “abuso de funciones” por pedirle a un juez que no la indagara, argumentando que era nieta de Hosni Mubarak. En las cuentas de Ruby aparece que Berlusconi, con quien habló por celular 67 veces en un periodo de 73 días, recibió o estaba a punto de recibir cinco millones de euros. ¿Cuál es el secreto que vale tanto y que ella tiene? Pronto se sabrá.
Berlusconi niega haber pagado por prestaciones sexuales, pero las conversaciones son bastante explícitas, sumado a las declaraciones de chicas que, asustadas por la justicia o enfurecidas por haber caído en desgracia, han empezado a hablar. Entre ellas está la dentista presidencial, Nicole Minetti, que hoy tiene un cargo de elección popular. Recomiendo a los lectores poner el nombre en el buscador y hacerse su propia idea de esta “higienista dental”, indagada por organizar a las prostitutas que iban a las fiestas, y que hoy, enfurecida por sentirse relegada, se refiere a Berlusconi como “un anciano” y hace hincapié en su “flácido trasero”.
Más allá de lo que es ilegal, es claro que Berlusconi puede hacer con su plata y su vida privada lo que quiera, pero no es menos cierto que un presidente está obligado a un cierto recato, a conservar ciertas formas. Ya pasaron dos mil años desde los excesos de Calígula, que nombró cónsul a su caballo Incitatus. Lo curioso es que, según sondeos, una gran parte de italianos sigue apoyándolo. ¿No es vulnerable un país dirigido por alguien a quien prostitutas de 18 años chantajean de ese modo? Ante la evidencia, pareciera que no. Se ve que el macho alfa sigue siendo admirado por su manada, al menos hasta que no vean disminuida su potencia, momento en el que, naturalmente, saltarán con un puñal a su cuello.