Hay que regresar a los clásicos, claro, pero volver a leer Rayuela hoy, tantos años después de la primera vez, me deja algo perplejo. Es, de un lado, una novela muy contemporánea, pero al mismo tiempo una narración sorpresivamente clásica. Me intriga que, a pesar de su deseo explícito de dinamitar el concepto tradicional y autoritario de novela decimonónica, Cortázar haya usado para los capítulos de argumento, en los que se sigue la vida de Oliveira, precisamente un narrador en tercera persona (¿por qué no desde el yo del personaje?). El mismo omnisciente de las novelas de Galdós del que Oliveira se burla. El resultado es...
Conoce más
Temas recomendados:
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
