El joven presidente salvadoreño está logrando algo inimaginable para cualquiera de sus predecesores, y es hacerse famoso en todo el mundo. Famoso por su cárcel, que conocemos a través de los cinematográficos videos con los que la muestra y publicita, caso curioso de “realidad imitando a Netflix”. Una cárcel que es como la catedral primada de su doctrina política, que consiste en mano dura y frontal contra la delincuencia, ya que la realidad, en ese pequeño país, andaba muy sublevada. La violencia de las maras lo tenía de rodillas. De ahí que su contragolpe estatal tenga tanto apoyo: según sondeos, la mayoría de los salvadoreños...
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