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Los lapsus y la gente decente

Santiago Gamboa

26 de mayo de 2023 - 09:05 p. m.

El apoyo de la senadora Cabal al grupo parlamentario español VOX, la extrema derecha heredera del franquismo ibérico, muestra el ridículo disparate que son las ideas políticas en Colombia. O mejor: la asombrosa falta de ideas. La Cabal se hizo famosa por decir en 2017 que la ONU estaba dominada por la Unión Soviética, una sandez del tamaño de una catedral que luego justificó diciendo que había sido un lapsus. ¡Pero qué lapsus gastan nuestros próceres! Como Rodolfo Hernández, que en otro lapsus histórico confundió a Hitler con Einstein, una confusión que obliga a replantearse seriamente el significado de la palabra “lapsus” y de una vez, con honestidad, cambiarla por la elocuente expresión “brutalidad”.

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Probablemente la Cabal no sepa que VOX es un partido que nace de la más rancia ultraderecha española, nostálgica del franquismo, lo que quiere decir, grosso modo, NO a la democracia, NO a los derechos humanos y en general NO a las conquistas más importantes de la civilización a partir de la posguerra europea. Tampoco debe saber que el franquismo fue aliado de Hitler y que mantuvo a España convertida en un cuartel y una sacristía por 40 años, y que sus esbirros asesinaron, entre miles de civiles, al poeta García Lorca, que no conocerá. Ese partido franquista trasnochado y vergonzante, que simpatiza con las ultraderechas hermanas europeas, fue el que se salió del Congreso español cuando este invitó a hablar al presidente Petro. Por ese gesto, la Cabal los calificó de “gente decente que comprende el drama de Colombia”. ¿Esa es la gente decente para la Cabal? ¿Decentes quienes desprecian la democracia y sueñan con el retorno de una dictadura nacional católica para España? No contenta con eso, la Cabal se fue a Madrid a participar en un mitin de VOX interfiriendo en la campaña de una nación extranjera, tal como hiciera Pachito Santos en las elecciones de EE. UU. a favor de Trump. Ay, Pachito, presunto ideólogo del fallido Bloque Capital de los paras en Bogotá en la época del asesinato de Jaime Garzón y que de premio fue vicepresidente de Uribe y embajador de Duque en Washington. ¡Esa es la gente decente de este país!

Por eso los ataques al Gobierno de estos personajes que traen las manos sucias, cuando no ensangrentadas, parecen tan deshonestos, pero hay que tragárselos en nombre de la democracia. Nos guste o no, de gente así está poblada la nación, qué le vamos a hacer. Es el resultado de la pobre educación y la escasa cultura. El subdesarrollo intelectual pone en la palestra a payasos bulliciosos que, como en los programas de televisión, entre más brutos parecen más simpáticos. Por eso se extraña una oposición seria, balanceada, inteligente. En el mundo conservador y católico, ¿dónde está el Álvaro Gómez de hoy o el Belisario? ¿Dónde, aquellos a los que se podría respetar desde la diferencia? Por ningún lado. Silencio en la noche. Lastimosamente ese papel lo tienen pizpiretos como la Cabal y Polo Polo, algo insólito. ¿Críticas al gobierno de Petro? Claro que sí, pues un gobierno es como un matrimonio: todos los días y 24 horas al día. Un ejemplo: la tristeza por el poco cuidado al mundo de la cultura. Pero esta crítica, en boca de los decentes y los reyes del lapsus, se convierte poco menos que en un chiste.

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