No sé si ustedes, estimados lectores, han encontrado ya en sus paseos por las redes un video que considero de forma simultánea el más chistoso, cínico y bobo de todos los de esta temporada. Es de la campaña del ojeroso Óscar Iván. Se lo ve a él diciendo con gran ímpetu y convicción que Petro está aliado con la malvada Rusia de Putin. En el momento culmen, afirma lo siguiente: “Si gana Petro, Rusia intervendría en Colombia”. ¿De dónde saca esto? ¿Con los informes de qué servicio secreto? Nada. Lo dice sin aportar la menor prueba, ni una foto, ni siquiera un montaje. ¿Les recuerda algo? A mí sí: es el mismo tufillo de la campaña del No al plebiscito, el mismo de quienes decían que los manifestantes del año pasado estaban pagados por Maduro y Santos. Yo me pregunto: quienes se quejan de por qué las campañas políticas se convierten en carroña, ¿no se fijan en estas cosas? ¿Qué tan idiotas cree el cariacontecido Óscar Iván que somos los colombianos? Él debe creer que somos muy idiotas, supremamente idiotas. Trump fue el genio que inauguró el uso de este tipo de boñiga en una campaña y hoy el pequeño Óscar Iván no puede quedarse atrás. ¿Pero se habrá dado cuenta de que Trump perdió las segundas elecciones?
Ese video es también un termómetro, pues convertir la contienda política en lluvia de excrementos de un modo tan evidente muestra hasta qué punto los del CD andan perdidos, en manos de estrategas publicitarios de quinta que ya no saben qué hacer para justificar sus honorarios. Me imagino una de esas reuniones: “¿Qué hacemos que no subo en las encuestas?”, se queja Osquítar, y el publicitario le responde: “Hermano, hay que buscarle algo a Petro, ese man es el que puntea y hay que darle con todo, los demás por ahora valen güevo”. Hasta que un día el estratega, después de una estratégica inhalación de producto nacional, salta de la silla y grita: “Lo tengo, marica, soy un genio: ¡Rusia! Digamos que Petroski es aliado de Putin, que la gente se empute y se asuste”. Y el producto de tal genialidad clorohidratada es ese video, ejemplo de todo lo que está mal en este país, tal vez sólo superado por ese otro de Marta Lucía en la ONU ofreciendo “los buenos oficios” de Colombia para mediar en un conflicto en el que, según ellos, Petro podría estar implicado.
Puede ser una influencia decadentista o la consecuencia en el cerebro del intenso consumo de producto nacional, tan frecuente en ese medio, pero lo que sí logran los estrategas de estos políticos, una y otra vez, es poner de manifiesto la ramplonería, la vulgaridad y el oportunismo de sus candidatos. Hay otro del CD que propone crear una “policía universitaria” con el argumento de que las universidades públicas son focos de guerrilla. ¿Entenderá este pobre el alcance y las consecuencias de lo que dice? Lo dudo. Otro tiene como único argumento la frase “Paremos a Petro”. ¿No le dijeron sus estrategas inhaladores que le está haciendo publicidad indirecta al rival? Es el final estrambótico de un partido de gobierno al que todo, no sólo el país, le salió mal. Y una última: creyendo que la UNESCO era una fritanguería, quisieron declarar el fútbol colombiano patrimonio cultural, ¡y justo la selección va a quedar eliminada de la Copa del Mundo! Mejor dicho: apague y vámonos.