Los recaudos de las cesantías, que cada año se hacen a mediados de febrero, siempre han sido un indicio confiable sobre la fortaleza o debilidad del mercado laboral y de la economía. Contra todo pronóstico, los recaudos de este año crecieron en términos reales con relación a los del 2020, señalando no solo una resiliencia de la economía mayor a la esperada, sino también la gran disposición de los empresarios colombianos para cumplir con sus obligaciones laborales, pese a las duras circunstancias de la pandemia. Esta buena noticia se une a los excelentes datos de ventas de vivienda del año pasado, con las cifras más altas de la historia. Inicialmente se había estimado un nivel de ventas de 176.000 unidades, pero, según cifras de Camacol, en realidad fueron 195.000, un número realmente espectacular, en especial si se considera que se generó en el año del coronavirus.
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A esas noticias positivas se suman otras, como la recuperación del precio del petróleo, que se ha situado desde hace algunas semanas alrededor de los US$60 por barril, después de que había caído a niveles jamás vistos, incluyendo unas horas en las que fue negativo. Por su parte, las tasas de interés siguen en niveles muy bajos y se espera una recuperación del crecimiento del PIB de nuestros principales socios comerciales de un 4,5 %, cuando en 2020 el PIB combinado de estos países cayó 7,1 %. En tanto se espera que la economía estadounidense crezca un 4,3 %, China lo hará más de un 8 %, después del 2 % del año pasado, el único país grande con crecimiento positivo en 2020.
¿Qué hacer para impulsar la recuperación de la economía colombiana? Mientras muchos insisten en estímulos fiscales adicionales a los que se han otorgado, los cuales han sido muy importantes para proteger a los más vulnerables, es necesario deshacer muchas trabas institucionales y burocráticas que están frenando la inversión del sector privado, que está listo para aportar más al crecimiento y a la generación de empleo. Por solo dar un ejemplo, para sustentar y ampliar aún más las iniciaciones de proyectos de vivienda es urgente moverse en varios frentes, como los siguientes: primero, ampliar el acceso a los servicios públicos, que se han convertido en un verdadero cuello de botella para el inicio de obras, dada la bajísima inversión en obras de redes matrices y prestación efectiva del servicio. Segundo, destrabar los procesos de concertaciones ambientales de las corporaciones autónomas regionales, que son extremadamente lentos, indefinidos y sin criterios de priorización. Tercero, adoptar en los tiempos inicialmente acordados los planes parciales por parte de los municipios, que son instrumentos críticos de gestión del suelo, y acabar con las increíbles demoras para su adopción y con exigencias adicionales a las inicialmente estipuladas.
Además de destrabar este tipo de obstáculos institucionales y burocráticos, el crecimiento y la generación de empleo se beneficiarían con la ejecución expedita de proyectos de infraestructura actualmente inconclusos y con la iniciación de obras ya aprobadas y financiadas que inexplicablemente no han comenzado, varias de ellas en la capital del país. Además de destrabar por lo menos algunos de estos cuellos de botella, la economía se verá beneficiada por el rebote de la demanda de nuestros socios comerciales, particularmente de China, nación con la que debemos estrechar mucho más nuestros lazos comerciales.