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El 2020 fue uno de los años más duros que ha experimentado la economía: el PIB se contrajo en un 8 %, el desempleo terminó en un 16 % y el déficit fiscal en un -8,5 % del PIB. Estas cifras resultaron ser mejores a las proyecciones que se hacían a mediados del año pasado, gracias al paquete de subsidios, alivios e incentivos implementados por el Gobierno y, en particular, por la evolución del sector de la vivienda, que alcanzó el mayor nivel de ventas en su historia, ventas que fueron de 176.157 unidades, un 8 % por encima del año anterior. Este crecimiento estuvo liderado por Santa Marta, con un 77 %, Cali (27 %), Girardot y alrededores (26 %), Manizales (17 %) y Bogotá (16 %). Un hecho notable es que este resultado está fundamentalmente explicado por el crecimiento de la vivienda VIS, pues la no VIS permaneció en un nivel similar al de 2019.
También es de resaltar la evolución del crédito hipotecario el año pasado. Porque, al igual que lo sintieron la mayoría de los sectores económicos, el varillazo de marzo del 2020 hizo que el recaudo de la cartera hipotecaria cayera un 65 %, a consecuencia de la cual se implementó un programa de alivios que alcanzó a un 60 % de la cartera en el mismo mes de abril. A partir de entonces, la gente siguió pagando sus obligaciones como lo había hecho antes o bajo las nuevas condiciones de redefinición de los créditos. Así, el recaudo comenzó a recuperarse mes tras mes y ya en diciembre estaba encima del 90 %, al tiempo que los alivios habían caído al 2 % de la cartera. Otro dato muy notable es que, a diciembre de 2020, la cartera en mora estaba en un 4 %, solo 0,8 % superior al nivel prepandemia, una muy baja comparada, por ejemplo, con la cartera hipotecaria morosa de la crisis del UPAC, cuando alcanzó un 25 % del total de la cartera.
Estos son resultados muy notables en la historia de la vivienda en Colombia, que podrán ser aún mejores como efecto de la Ley 2079 del 14 de enero de este año, que contempla una serie de incentivos para adquisición de vivienda nueva y leasing habitacional con créditos del Fondo Nacional del Ahorro a tasas de interés muy favorables, así como operaciones de crédito para macroproyectos de interés social nacional. Por parte del Fondo Nacional de Garantías (FNG) se podrán extender garantías que serán financiadas por el Ministerio de Vivienda y Fonvivienda destinadas a operaciones de crédito hipotecario o leasing habitacional. El Gobierno, a través del FNG, también otorgará garantías para bonos hipotecarios para financiar cartera hipotecaria y otros efectos. Además de estos incentivos, la ley contempla otra variedad de medidas de subsidios y de fomento para la adquisición de vivienda nueva y promoción de la vivienda rural.
La favorable evolución del sector de la vivienda, entonces, ayudó a la recuperación del empleo y en general de la economía. Pero la evolución y los resultados de la cartera hipotecaria son indicadores que también hablan muy bien de la entereza y buena voluntad de las familias colombianas para cumplir con sus obligaciones en medio de la pandemia, así como del esfuerzo del sector financiero para ayudar a la recuperación de la economía en la peor coyuntura desde la Gran Depresión de los años 30.
