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Falacia de la cantidad

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Santiago Montenegro
01 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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Las redes sociales han generado muchos beneficios para conectar a la gente, para generar deliberación, para difundir conocimiento. Pero también han puesto en duda el mismo conocimiento, han producido olas sociales basadas en la pura emoción e inducido comportamientos irracionales. En política, difunden teorías conspirativas, desafían normas y costumbres cívicas, y debilitan a los partidos. En los mercados financieros, el foro de internet Reddit logró hace poco crear una burbuja de acciones sin precedentes, que desestabilizó las operaciones y, para alegría de muchos, puso a temblar a Wall Street. En la esfera de la cultura, las redes desafían paradigmas antiguos y modernos y adhieren a creencias y ritos disparatados.

En una gran medida, las personas que allí participan legitiman sus acciones con tendencias que crean y con el número de seguidores que tienen, y se ha llegado a confundir la argumentación racional, el comportamiento moralmente bueno o la acción legítima con la cantidad. Algo es bueno, legítimo o verdadero si cuenta con muchos seguidores. Esta relación entre cantidad y verdad es antitética al conocimiento científico y, en general, al conocimiento racional, porque, desde los albores de la modernidad, dicho conocimiento se desarrolló con base en una idea según la cual la evidencia empírica no puede probar la verdad, aunque sí puede probar la falsedad o la mentira de un enunciado o de una hipótesis. Millones de cisnes blancos no prueban el enunciado “todos los cisnes son blancos,” pero un solo cisne negro sí puede probar la proposición “no todos los cisnes son blancos”. De esa forma, con base en la deliberación, la crítica y la aceptación de la crítica, que hicieron posible la modernidad, las ciencias naturales y el conocimiento han crecido exponencialmente y nos han dado un nivel de bienestar jamás imaginado por quienes nos precedieron.

Esa fundamentación epistemológica del conocimiento se extendió a otras esferas de la sociedad, incluyendo la política. Porque en la democracia moderna, que es la democracia liberal, las mayorías electorales, por más amplias que sean, tampoco pueden pretender tener la verdad o saberse poseedoras de lo que es moralmente bueno y malo en razón de que son mayorías. En ese sentido, las Constituciones de las democracias limitan el poder de las mayorías. Por supuesto, además de las epistémicas, hay otros motivos para limitar el poder de las mayorías con reglas constitucionales, siendo la principal razón la existencia de ciertos derechos que no pueden tener como fuente la democracia, como son los derechos humanos. El derecho a la vida, a la libre expresión o a la libre movilidad de las personas no lo puede definir ni puede depender de la voluntad de una mayoría electoral.

Si los grandes números no pueden ser la base del conocimiento racional, ni las mayorías autorizan a quien ejerce el poder a disponer de ciertos derechos fundamentales, las redes sociales, por el hecho de contar con números gigantescos de seguidores, tampoco pueden definir qué es lo verdadero, lo moralmente correcto o lo que es legítimo. Soy optimista y creo que, más pronto que tarde, la misma sociedad moderará las redes y, de esa forma, veremos un reverdecer de la actitud racional, la que pondera la deliberación, la crítica y la aceptación de la crítica como medios expeditos para expandir el conocimiento y para acordar las mejores normas de la sociedad.

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HELBERT(40077)02 de marzo de 2021 - 02:08 a. m.
Bien por su optimismo. Lo comparto, pero pienso luego que la edad media duró siglos. Estamos en un oscurantismo de la información y claro, se superará. La pregunta es cuándo?
Alejo(7327)01 de marzo de 2021 - 05:17 p. m.
Seguramente el mejor ejemplo de la falacia de la cantidad está en las encuestas de popularidad que tuvo Álvaro Uribe Vélez durante sus dos períodos presidenciales.
Atenas(06773)01 de marzo de 2021 - 01:55 p. m.
Y claro q' tiemblan las bases del conocimiento en la sociedad moderna o sus fundamentos, o epistemología q' llaman, por una simple bobadita: la locuacidad en las redes o impactante efecto de analfabetos con teclado. Mas siempre habrá privilegiados de supuesta erudición q' se postran ante don dinero y arrinconan masas de desprotegidos como lo hacen las AFP y Asofondos.
Eduardo(7668)01 de marzo de 2021 - 04:21 a. m.
Y todos entenderán eventualmente que los intereses del bandido Sarmiento Angulo, defendido por su correveidile Santiago Montenegro, deben primar...
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