Publicidad

La nueva normalidad

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Santiago Montenegro
15 de febrero de 2021 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Muchos analistas argumentan que, de diferentes formas, estos tiempos de pandemia están transformando en forma radical varios aspectos de las relaciones personales y sociales, de la economía y hasta de la política, y que la nueva normalidad será muy diferente a la que teníamos antes del coronavirus. Algunos argumentan que el proceso de digitalización de la sociedad se aceleró entre cinco y diez años a raíz de la pandemia. Quizá lo más obvio, en primer lugar, es pensar qué tan permanente será el teletrabajo. Porque, mal que bien, las empresas y las entidades públicas lograron seguir funcionando gracias al uso y al crecimiento exponencial de las plataformas de comunicación digital, y además muchísimas personas salieron de las ciudades y se trasladaron al campo. Si no en forma permanente, durante mucho tiempo caerá el uso del espacio de oficinas de las empresas y entidades y se mantendrán deprimidos el transporte aéreo, la ocupación hotelera, las grandes reuniones y los congresos presenciales. En segundo lugar, el aislamiento social que forzó la pandemia disparó el comercio digital y a domicilio, debilitando los sistemas tradicionales basados en el almacén individual y en los grandes centros comerciales. En tercer lugar, la mayor disponibilidad de las personas, quizá por el menor tiempo dedicado a transportarse al trabajo, ha inducido nuevas y sorprendentes formas de acción colectiva, que han causado escozor y sorpresa. Por ejemplo, la acción coordinada de miles de pequeños inversionistas logró hace poco disparar los precios de las acciones de empresas como GameStop en los EE. UU., contra las cuales habían apostado fondos de cobertura bajistas, haciéndoles perder centenares de millones de dólares y sorprendiendo a Wall Street. Otro fenómeno que ha resurgido en estos meses de pandemia es la valorización de las criptomonedas, estos instrumentos encriptados de intercambio digital, de gestión descentralizada y basados en los llamados registros distribuidos, como las cadenas de bloques (blockchains). A diferencia de las monedas tradicionales, que funcionan a partir de decisiones de una autoridad central, que define la cantidad de dinero con base en objetivos como reducir la inflación, la funcionalidad de las blockchains se basa en la verificación y validación de las transacciones que hacen los miembros de la red, que son depositadas en un registro público auditable que almacena toda la información. Recientemente, compañías de seguros, fondos de inversión y el empresario Elon Musk, CEO de Tesla, han invertido muchos recursos en bitcoins y han argumentado que los aceptarán como medio de pago, lo que ha disparado su precio. A estos fenómenos podríamos agregar otros como el crowdfunding y crowdlending, que antes de la pandemia ya se estaban expandiendo a tasas muy elevadas gracias al internet. Si los registros distribuidos o descentralizados están jugando un papel central en las criptomonedas, un concepto similar se está materializando en los sistemas energéticos con la expansión de las energías renovables, que ha disparado los desarrollos tecnológicos para el almacenamiento distribuido, primero con nuevas y mejores baterías, pero su futuro se consolidará con la utilización del llamado hidrógeno verde. De una u otra forma, todos estos desarrollos ya están afectando las relaciones y las brechas sociales, el funcionamiento de la economía y el papel del Estado, y continuarán haciéndolo. Lo que no sabemos aún es si esta es una época de cambios o si, definitivamente, es un cambio de época.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Atenas(06773)15 de febrero de 2021 - 04:53 p. m.
Y hablando de todos éstos interesante nuevos modus vivendi pa el flujo de capitales, fondos de inversiones, monedas virtuales, inversiones digitales en bolsa..... y eventuales riesgosas especulaciones, ¿cómo han jugado los desalmados Fondos de pensiones con los casi $300 billones en activos de propiedad de esa masa de empobrecidos afiliados y pensionados q' hoy Ud esquilma y encarna?
Juan(43460)15 de febrero de 2021 - 11:55 a. m.
A mi no me van pasar gato por liebre: crowdfunding y crowdlending = pirámides = estafa colectiva.
Lorenzo(2045)15 de febrero de 2021 - 06:28 a. m.
¿A ustedes dos -hermanitos preciosos- no les interesa irse a estudiar, al menos 2 ó 5 lustros a Inglaterra, o a Rusia o a Saigón? ¿No les gustaría perderse del país que ustedes tanto quieren, y aprender más, estudiar más para que vengan dentro de 15 ó 30 años a ilustrarnos con su desinteresada bohonomía? ¿Qué tal? Váyanse un ratico, bien lejos, que Colombia, estoica padecerá su triste ausencia.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.