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Políticas contra la pandemia

Santiago Montenegro

31 de enero de 2021 - 10:00 p. m.

Medir la efectividad de las políticas de unos países con relación a otros en el combate a la pandemia es un ejercicio difícil de realizar porque, además de la necesidad de medir las mismas medidas implementadas, habría que medir unas mismas categorías de resultados. Pero también es necesario tener en cuenta otra serie de variables que diferencian la situación de unos países de otros, como población, extensión y geografía, infraestructura, grado de preparación del país o los recursos presupuestales y humanos inicialmente disponibles. Si no se tienen en cuenta estas consideraciones, se termina comparando peras con manzanas y no peras con peras.

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Eso es, precisamente, lo que sucede con un estudio del Lowy Institute, de Australia, que llega a unos resultados increíbles, como que Ruanda ocupa el puesto sexto en el mundo en efectividad de manejo de la pandemia, mientras sitúa a Alemania en el puesto 55 y a Colombia en el puesto 96, entre 98 países. Este estudio tiene varios problemas metodológicos, como los siguientes. En primer lugar, algunas de las variables que analiza este estudio no están normalizadas por la población y, en consecuencia, castiga a los países de población grande, como Rusia, Estados Unidos, Brasil e incluso a Colombia. Curiosamente, aunque tiene en cuenta las muertes por millón de habitantes, también considera el número absoluto de muertes. En segundo lugar, tampoco considera la capacidad inicial de los países de contar con información epidemiológica, estadísticas vitales y pruebas diagnósticas y de rastreo de casos. Tercero, el estudio no pondera los resultados por la edad promedio de la población, lo que tiende a favorecer a los países de población joven, como la mayoría de los países africanos. Cuarto, el estudio tampoco distingue entre países con experiencia en pandemias recientes y con países sin dicha experiencia. Es muy claro que varios países asiáticos y africanos se encontraron muy preparados para enfrentar el coronavirus, pues en años pasados enfrentaron pandemias como gripe asiática, gripe de Hong Kong, gripe aviar, SARS, H1N1 y ébola, entre otras. Un quinto factor, el estudio no tiene en cuenta el grado de control sobre las personas de muchos gobiernos dictatoriales y autoritarios, que han sido exitosos en mantener el distanciamiento físico, so pena de cárcel y otros castigos. Por el contrario, en muchos países democráticos el confinamiento y el distanciamiento han chocado con las libertades de reunión y movimiento y, en esa medida, ha sido más difícil reducir los contagios y decesos. Un sexto factor es que un estudio como el mencionado no incluye otras variables críticas, como el incremento en el curso de la pandemia del número de UCI por millón de habitantes.

Cuando no se tienen en cuenta este tipo de variables se entiende por qué en el mencionado estudio un país como Ruanda parece ser tan exitoso en combatir la pandemia. Lo que sucede es que ese país solo tiene unos 12 millones de habitantes, ya experimentó el ébola, tiene una población mayoritariamente joven y, no menos importante, tiene un dictador con absoluto control sobre los habitantes. La exclusión de esas variables y consideraciones perjudica también a Colombia. En particular, el estudio no considera que, por duplicar su número durante la pandemia, las UCI por millón de habitantes de Colombia están en cuarto lugar entre los países de la OCDE, un logro realmente meritorio.

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