Hace unos días un analista criticó al Gobierno por dedicarse a firmar acuerdos de libre comercio y descuidar la promoción de la oferta exportable. Sin entrar a discutir si el Gobierno ha impulsado o no una política de apoyo industrial o de transformación productiva, lo que me llamó la atención de la afirmación es que plantea un debate de economía política.
Hasta dónde debe llegar el Estado y cuál debe ser su papel en la economía. Basta con crear las condiciones necesarias –apertura de mercados, reglas de juego claras, manejo macroeconómico serio, seguridad, instituciones fuertes, justicia efectiva, etc.– para que el sector privado sea el que dentro de ese marco genere negocios y decida qué producir, y cuánto, dependiendo de las utilidades esperadas; o el Estado debe meter la mano e impulsar el crecimiento de determinados sectores.
Este debate no es nuevo ni exclusivo de Colombia. Históricamente, las ideologías que han orientado la discusión –el liberalismo, el nacionalismo y el marxismo– han presentado sus argumentos sobre cuál debe ser la interacción entre el Estado y el mercado.
A nivel internacional el caso más palpable hoy, se presenta en las elecciones en E.U. En el reciente discurso de Palin, fórmula vicepresidencial de McCain, destaca que una de las mayores diferencias entre los dos candidatos es su concepción del tamaño del Estado, su capacidad de interferir en los asuntos de los ciudadanos y su papel en el mundo de los negocios. Los demócratas y republicanos han mantenido posiciones disímiles sobre este tema y el electorado podrá escoger.
En Colombia desafortunadamente éste debate aún es tímido y los partidos políticos, en especial los uribistas, no han sido claros sobre sus planteamientos. Ojalá en la próxima campaña electoral éste sea uno de los temas centrales. Los electores tenemos derecho a conocer cuál es la postura de los candidatos sobre la injerencia del Estado en la vida diaria y sobre su grado de intervención en la economía. Lo grave sería que el país continuara sin una política clara al respecto y continúe favoreciendo con intervenciones puntuales a algunos sectores dependiendo de su capacidad de presión.