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Presidente Petro, llegó la hora de hacerse a un costado

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Santiago Vargas Acebedo
11 de julio de 2026 - 05:10 a. m.
"Usted se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la consolidación de un proyecto de izquierda democrática" - Santiago Vargas
"Usted se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la consolidación de un proyecto de izquierda democrática" - Santiago Vargas
Foto: Juan Diego Cano
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Señor presidente:

No soy otro de los —ahora tan de moda— opinadores de la nueva derecha que repiten como autómatas los falsos y oxidados prejuicios de siempre sobre la izquierda. No soy un miembro de la oposición neoconservadora pretendiendo escalar peldaños burocráticos ni congraciarme con algún cacique político. Tampoco soy un activista digital trasegando con noticias falsas para cultivar la lealtad de la cada vez más dócil audiencia virtual. Soy poco más que un observador ocasional de la política, progresista sin tapujos, que en esta y en las anteriores elecciones ha marcado el tarjetón por la izquierda. Y precisamente porque respaldo el modelo de sociedad que impulsa la izquierda democrática en el mundo contemporáneo es que escribo estas líneas. Desafortunadamente, señor presidente, usted se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la consolidación de un proyecto de izquierda democrática.

No cabe duda de que usted llevó a la izquierda a instancias con las que probablemente ni Gaviria, ni Pizarro ni Gaitán habrían soñado. Hoy la izquierda, además de ser un partido unificado, es la fuerza mayoritaria en el Congreso. Quizás más importante es que las bases de esa izquierda las compone una coalición de movimientos sociales indígenas, campesinos, sindicales, afrocolombianos, feministas, queer, entre otros, que se consolidaron en un frente común durante el Paro Nacional del 2021. Además, la izquierda instaló en el debate público e hizo políticamente viable un modelo de economía política heterodoxo, keynesiano, ecologista y socialdemócrata.

Pero es con igual certeza innegable, señor presidente, que sus arrebatos tuiteros, sus desbarajustes ejecutivos y sus impulsos antidemocráticos están dándole a la izquierda un golpe del que va a ser difícil reponerse. Desconocer el resultado de las pasadas elecciones, en las que se impuso la ultraderecha, es una embestida contra la misma democracia que hizo posible la elección de la izquierda. Pero además es una bofetada para quienes, durante años, defendimos que los augurios sobre una izquierda empeñada en perpetuarse en el poder eran solo una difamación retórica de la derecha.

Es cierto, como dice Chantal Mouffe, que la democracia, en su estado más puro, admite disenso acerca de todo. Pero hay tres excepciones: el derecho de todos los proyectos políticos a participar, el compromiso con los principios de libertad e igualdad y el respeto por las reglas del juego democrático. Señor presidente, desconocer los resultados de las elecciones es un atropello contra la tercera condición para la existencia de la democracia que fija Mouffe.

Sé que somos muchos los que creemos en la necesidad de un proyecto de izquierda democrática que abogue, en el plano económico, por la consolidación de un Estado de bienestar que no desampare a los más vulnerables y, en el plano cultural, por la defensa radical del libre desarrollo de la personalidad. Pero la legitimidad de este proyecto depende enteramente de su carácter democrático. Por eso, también sé que somos muchos los ciudadanos de izquierda democrática que nos sentimos traicionados cada vez que usted, señor presidente, sufre de un ataque de fiebre despótica. El talante antidemocrático y persecutorio del gobierno entrante no será jamás justificación suficiente para que la izquierda desconozca los resultados. Ser demócratas tiene que estar siempre por encima de ser de izquierda.

Cierro con esto: las amenazas del gobierno entrante, con tintes abiertamente neofascistas, son reales. La persecución de la izquierda y de la prensa y los retrocesos monumentales en derechos humanos y ambientales dejaron de ser peligros hipotéticos. En las circunstancias actuales recae sobre la izquierda, como principal fuerza opositora, la tarea de impedirlo. Pero la autoridad moral de la oposición que ejerza la izquierda está condicionada a su talante democrático. Y empezar por desconocer los resultados electorales va exactamente por el camino contrario. Defender discursivamente la democracia para luego soslayarla —una acusación que dirijo tanto a usted, señor presidente, como al presidente entrante— es síntoma de una de dos cosas: delirio o manipulación retórica.

santiago.vargas.acebedo@gmail.com

Santiago Vargas Acebedo

Por Santiago Vargas Acebedo

Sociólogo y arquitecto que investiga la interacción entre la cultura y la política. Es candidato a doctorado en Sociología por la Universidad de Cambridge, tiene una maestría en Cultura y Sociedad de la London School of Economics y un pregrado en arquitectura de la Universidad de los Andes. Ha publicado ensayos, cuentos y columnas en medios.
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alberto mayorga(rx4s9)Hace 4 minutos
Santiago: muy concienzuda su mirada; sí es cierto, el Presidente debería bajarle un poco a sus reacciones , que ya no van a ser tenidas en cuenta por el establecimiento y si siguen genrando ese zumbido horroroso de los medios de comunicación y los opositores de derecha. Claro tambien debe estar mamado de 4 años de tratarlo por los mismos como un criminal. Ahora a los del Pacto nos toca es hacer labor de educacion y conciencia para volver en 4 años por una Colombia más equitativa.
Gvbnllnh. Bvc. Nm. N jn(98086)Hace 35 minutos
El petro está en el piso llorando sobre su fracaso. No es momento de tenerle pesar. Hay que darle más duro y acabarlo. (SIN VIOLENCIA) Fuera petro! Fuera petro! Fuera petro!!!
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