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Dato no mata relato

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Santiago Vélez Posada
17 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
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En redes circula un lema con aire de teorema: “dato mata relato”. Suena bien. En teoría solo se necesita mostrar la gráfica correcta, citar la fuente adecuada y la mentira se desploma sola. Ojalá fuera tan fácil.

El dato suele llegar tarde. Pesa, exige contexto y obliga a prestar atención. En cambio, el relato llega primero, cabe en una frase, despierta una emoción y confirma lo que muchos ya querían creer. Usted publica una estadística impecable y casi nadie se detiene. Pero una consigna puede atravesar el país antes de que la verdad termine de cargar.

La izquierda colombiana entendió hace tiempo esa diferencia. No solo quiso ganar elecciones, también se apropió con éxito del diccionario. Se apropió de sustantivos nobles como la paz, el ambiente, los derechos humanos y la diversidad. Desde entonces, quien cuestiona una política concreta corre el riesgo de no parecer un crítico de sus resultados, sino un enemigo de la causa que invoca.

Se llaman ambientalistas mientras en Santurbán persisten la minería ilegal, la contaminación y años de incumplimientos en su delimitación. Se llaman pacifistas aunque la “Paz Total” haya coincidido con la expansión de organizaciones armadas y con un mayor control territorial de varias de ellas. Se presentan como representantes naturales de la población LGBTIQ+ aunque, según Caribe Afirmativo, durante 2025 una persona de esa comunidad fue asesinada cada 32 horas.

Pero hoy hay un ejemplo especialmente grave. Gustavo Petro comenzó a ambientar la tesis del fraude mucho antes de las elecciones. No necesitaba conocer el resultado: estaba preparando una explicación anticipada para una eventual derrota. Cuando perdió el candidato respaldado por el oficialismo, el libreto ya estaba escrito.

Desde entonces ha repetido acusaciones sobre el sistema electoral sin presentar evidencia pública capaz de invalidar la elección. Poco a poco, en algunos sectores de su base, la discusión deja de ser si existió el fraude y pasa a ser cómo se ejecutó. Esa es una de las victorias más peligrosas de la propaganda: conseguir que una afirmación deje de necesitar pruebas y que la ausencia de pruebas sea reinterpretada como evidencia de lo bien oculto que estuvo el complot.

La historia demuestra que ni siquiera la verdad más abrumadora se defiende sola. Cuando Eisenhower visitó el campo de concentración de Ohrdruf, no supuso que la evidencia del horror bastaría para siempre. Ordenó documentarla, convocó testigos y dejó constancia de lo visto porque anticipó que algún día alguien intentaría llamarlo “propaganda”.

El hombre que tenía delante todas las pruebas entendió que las pruebas podían ser negadas, deformadas u olvidadas. Hacían falta imágenes, memoria y narradores.

Ese es uno de los errores de la derecha colombiana. Cree que basta con tener los datos mientras cede el lenguaje, los símbolos y la emoción. Confunde el rigor con la frialdad y la comunicación con la manipulación. Termina entregando cifras correctas en formatos que nadie recuerda, mientras sus adversarios condensan explicaciones enteras en una palabra.

La tarea es contar los hechos de manera comprensible sin mutilarlos, convertirlos en imágenes sin falsificarlos, repetirlos sin transformarlos en dogma, y estar dispuesto a corregirse cuando la realidad también contradiga a los propios.

Porque la verdad no se comunica sola. Necesita una historia que la ordene, una imagen que la vuelva memorable y una voz que insista sin traicionarla.

Santiago Vélez Posada

Por Santiago Vélez Posada

Abogado de la Universidad Externado de Colombia y empresario. Ha trabajado en temas de derecho, comercio internacional, emprendimiento y comunicación digital. Escribe sobre política, opinión pública y cultura. Vive en Medellín.
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David Valencia Cuellar(0vhxw)18 de julio de 2026 - 02:09 p. m.
Olvida ATENAS QUE la derecha Colombiana ultra goda y retrógrada utiliza todas las malas mañas posibles desde hace 200 AÑOS para quedarse en el poder....
Markos spinoza(17429)18 de julio de 2026 - 01:03 p. m.
Santiago y es q no observas q en los últimos 200 años el relato y el dato lo han manejado medios afines a la derecha, el tiempo,heraldo.el país,el colombiano,RCN,caracol ,la W etc etc de quién son? Cuales son los relatos q repitieron por años? Q estábamos bien,q la desigualdad es un ciento,q el aborto es pecado,q ser de izquierda es sinónimo de guerrillero y un larguísimo etc etc. De hecho tú columna de hoy forma parte de ese relato de la derecha,pretender hacer creer q colombia era Suiza .
Mar(60274)18 de julio de 2026 - 01:09 a. m.
La derecha siempre desmejora las condiciones laborales, se roba las tierras y asesina a gente inocente haciendo creer que está creando seguridad cuando es todo lo contrario y los datos y los relatos lo confirman.
  • Carlos Rodríguez(jbw8b)18 de julio de 2026 - 02:13 a. m.
    BL blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl blblblblblbl
Ulises20(10892)17 de julio de 2026 - 10:55 p. m.
Otro dato, o relatos? La democracia más antigua de América es la continuación del colonialismo por otros medios. Esperamos si no la objetividad y seriedad de sus columnas, al menos un poco de gracia. No defiendo la corrupción (hace rato demostrado que se presenta a la derecha, a la izquierda y al centro)que no es del gobierno, puesto que este hace negocios con los privados.
Ulises20(10892)17 de julio de 2026 - 10:48 p. m.
7837 falsos positivos son datos o relatos? O ciudadanos como el ilustrado columnista con derechos y con sus propios relatos personales y familiares, pero excluido, discriminado al punto de ser considerado un muerto necesario. El dato y el relato se refuerzan. El relato de estos "cogedores de café se elimina de las notícias y de los corrillos de club por conveniencia. Y qué de los desplazados, de los desaparecidos...
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