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Lo peor de todos los mundos para Venezuela

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Santiago Villa
09 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
“Quienes buscan el cambio en Venezuela han agotado todas las instancias”: Santiago Villa.
“Quienes buscan el cambio en Venezuela han agotado todas las instancias”: Santiago Villa.
Foto: EFE - MIGUEL GUTIERREZ
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Desde al menos la crisis electoral de 2018 me convencí de que sólo tres cosas podrían llevar a Venezuela de la dictadura a la democracia: 1) que China, el país que mantenía al régimen a punta de préstamos, se cansara de lidiar con su disfunción y exigiera una transición política; 2) que China y Estados Unidos se pusieran de acuerdo y exigieran el fin del régimen de forma pacífica; o 3) que Estados Unidos desencadenara la caída del régimen usando la violencia. Hasta ahora no ha sucedido ninguna. Lo que nadie esperaba era que el régimen pasara de ser protegido por China a ser protegido por Estados Unidos. Welcome to Trump’s America.

Tarde o temprano, una fuerza extranjera tenía que intervenir para que el país superara la dictadura de partido único, y la llamo así porque se equivocan quienes pensaban que el problema era Chávez o Maduro o Diosdado. El control del Partido Socialista Unido de Venezuela es tan perenne como el del Partido Comunista de Cuba: si no lo sacan, no cae.

La justificación legal para una intervención armada internacional en Venezuela existe desde hace al menos siete años: la Responsabilidad de Proteger. El régimen ilegítimo cometió crímenes de lesa humanidad y desató una crisis humanitaria compleja. Lo que no ha habido es el sello de aprobación de Naciones Unidas, pues la institución no está diseñada para solucionar esta crisis. China y Rusia vetaron en 2019 una resolución que había pasado el umbral de votación en el Consejo de Seguridad para proteger la democracia en Venezuela.

Más que proteger del imperialismo a los países débiles, lo que quedó claro después de una década de frustraciones en torno a Venezuela era que el futuro de su pueblo estaba secuestrado no sólo por un narcopartido político, sino por los sistemas que protegen el equilibrio de poderes entre las grandes potencias, así que la salida estrictamente legal ha demostrado ser inviable. Quienes buscan el cambio en Venezuela han agotado todas las instancias.

Cuando Marco Rubio fue nombrado secretario de Estado, ya era posible olerse que algo iba a suceder en Venezuela. Su obsesión es darle gusto a la comunidad latina de Miami y acabar con las dictaduras socialistas de América Latina, comenzando por Venezuela y Cuba. Pero los macabros y criminales bombardeos de los botes supuestamente narcotraficantes que salían de Venezuela, sin embargo, dieron a entender que el guion no lo manejaba Rubio. Era un acto demasiado espectacular y que no hacía ninguna mella en la estructura política del régimen, que era el objetivo de Rubio, un Republicano neoconservador y no un MAGA. Así que, si bien Rubio tenía éxito en presionar para que algo se hiciera en Venezuela, qué era ese algo no iba a seguir el guion neconservador del cambio de régimen.

Los bombardeos parecían ser más un mensaje diseñado para un tercer espectador que yo apostaría era China. Y es allí donde empiezan a coincidir la línea neoconservadora intervencionista de Rubio y la MAGA de personajes neofascistas como Stephen Miller y el mismo Donald Trump. Los MAGA, que no quieren poner tropas en países extranjeros para propiciar cambios políticos, sí están dispuestos a aplicar una cierta medida de poder militar para dominarlos mediante bombardeos y misiones clandestinas, en especial si subraya el poder de Estados Unidos en su patio trasero, América Latina, donde rápidamente ha perdido influencia con respecto a China. Así que bombardear botes en el Caribe y plantar una fuerza militar descomunal era mandarle a China un mensaje: aquí manda Trump. Rubio quizás quería verlo más como el primer paso en una secuencia de escalaciones militares que, en algún momento, producirían tanta presión sobre el régimen del PSUV que este se quebraría.

La política de la Casa Blanca es un huracán de intereses e influencias en conflicto que tiene como epicentro a un anciano vengativo, vanidoso, inseguro, infantil, insensato, ignorante y, ante todo, cruel. Hoy la esperanza de cambio de Venezuela está en sus manos. Es una tragedia. Trump no busca un cambio de régimen. Sí, quiere el petróleo, eso es obvio, ¿quién no? Pero ante todo quiere la demostración de poder. El espectáculo televisivo. Quitarle la joya de la corona latinoamericana a China.

Pero Trump quiere esa joya para él. En parte por eso Trump y los MAGA no quieren que haya una democracia en Venezuela; podría tener resultados impredecibles. Los MAGA aborrecen la democracia. Desconfían de ella como sistema político. Si están tratando de desmantelarla en Estados Unidos, ¿para qué van a apoyarla en Venezuela?

Así que, si Trump le puede quitar a China la influencia sobre Venezuela sin tener que llamar a elecciones y lidiando directamente con la gente que le entregó a Maduro, pues mejor. No es sino tener a las tropas ancladas frente a Venezuela, mantener la pistola sobre la cabeza del dictador o dictadora de turno, y chuparle el petróleo.

Por lo pronto, ahí no hay más que un asalto a mano armada. Cuando uno pensaba que no podía empeorar la situación de los venezolanos, ahora tienen lo más malo de todos los mundos.

Threads: @santiagovillach

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Alberto Rincón Cerón(3788)Hace 22 minutos
Muy interesante.
osvito(10170)Hace 51 minutos
Dictadura con capitalismo, partidos diferentes y hasta golpistas, prensa y tv diferente, entrada y salida de vnezolanos libre, asistencia social intensa a la pobreza ? Entonces qué es democracia ? Ahora si alguien manda todo lo que hay qué hacer.
MARIO BERRIO(jbw8b)Hace 1 hora
Antes de escribir una columna ( sobre la cual una notable mejoría de la sintaxis es necesaria) sería necesario que leyera, que se documentara, en vez de escribir tantas sandeces
  • Ulises20(10892)Hace 18 segundos
    ¿Mario, nos puede informar cómo accedemos a un taller de escritura dictado por sumercé?
Mar(60274)Hace 2 horas
En Venezuela, salieron de las llamas para caer en las brasas, como dice el refrán.
Ulises20(10892)Hace 3 horas
Una dictadura es buena siempre y cuando esté alineada con los intereses gringos. Que el pueblo oprimido sufra hambre, exclusión y represión es lo de menos. Así de obvio, pero este no es precisamente el siglo de las luces, es el de la explicación de lo obvio.
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