La crisis electoral sacude a Honduras. Los dos candidatos con el mayor puntaje, el derechista Nasry “Tito” Asfura y el centrista Salvador Nasralla, obtuvieron una votación casi idéntica, con menos de 1 por ciento de diferencia a favor de Asfura. La izquierda resultó barrida tras el gobierno de Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, depuesto en 2009, cuando intentó cambiar la constitución por referendo e introducir la reelección presidencial.
La dramática contienda electoral tuvo incluso injerencia estadounidense. Mientras los hondureños se decidían por su candidato, Donald Trump anunció que condicionaba ayudas económicas a que el ganador fuera Asfura.
Y fiel a su sentido de la justicia, Trump, mientras bombardeaba a supuestos narcotraficantes en el Caribe en contravención de la ley internacional, daba amnistía al condenado narcotraficante y expresidente de Honduras entre 2014 y 2022, Juan Orlando Hernández (o JOH, como le dicen allá), el copartidario de Asfura.
Si se han dado cuenta por las fechas de su gobierno, a JOH lo reeligieron mientras que a Zelaya lo tumbaron. ¿Cómo es eso? Pues JOH logró que la Corte Suprema de Justicia, con mayoría de derecha, fallara que la prohibición de la reelección, que está en la constitución, no podía aplicarse porque violaba los derechos políticos de JOH.
El golpe inconstitucional que Zelaya no pudo dar en el campo del referendo lo dio JOH en las cortes. Desde que Zelaya fue depuesto y con la excepción del cuatrienio de Castro, ha gobernado el conservador Partido Nacional de Honduras, ahora el favorito de Trump.
Aunque muchos hondureños gritan “¡fraude!”, la comunidad internacional poco a poco legitima la victoria de Asfura, comenzando, obvio, por Estados Unidos. Lo que es menos obvio es que uno de los países que más recientemente lo ha avalado sea China.
Pocas cosas unían a los candidatos antes de las elecciones. Una de ellas es el anuncio de revisar si mantendrán las relaciones diplomáticas con China que Castro abrió, y que, por las políticas de China y Taiwán, exigen que un país tenga relaciones diplomáticas formales con el uno o con el otro.
Más que cualquier país de América Latina, y quizás del mundo, Honduras hoy se bate entre China y Taiwán. Castro, en parte por afinidad geopolítica pero también impulsada por las promesas de China, rompió en 2023 relaciones diplomáticas con Taiwán y viró a China.
Las expectativas: tratado de libre comercio, presa hidroeléctrica, inversión transformadora. ¿La realidad tras dos años? China y Honduras firmaron diecisiete acuerdos bilaterales, de los que solo uno se ha cumplido parcialmente. Los camaroneros, que representan una importante actividad económica en Honduras, perdieron su principal mercado cuando se canceló el tratado bilateral con Taiwán, y sus exportaciones cayeron 67 %. Comerciantes locales se quejan de tiendas chinas que venden productos baratos y desplazan a la producción hondureña.
Por eso Asfura y Nasralla anunciaban en campaña revisar la decisión de Castro y quizás volver a abrir relaciones con Taiwán. Esto implicaría romperlas con China. Taiwán está dispuesta a recibir de nuevo a Honduras, pero por lo que parece indicar el reconocimiento de China a Asfura, no es tan claro que ese cambió sucederá.
Entretanto, el patrón es de decepción con China entre países que han hecho recientemente ese mismo giro diplomático. En un informe reciente que publiqué con los investigadores Kitsch Liao y Nik Foster, documentamos procesos similares en República Dominicana, donde la inversión china prometida nunca llegó y las empresas chinas evaden impuestos, mientras compiten con la producción local; y en Santa Lucía, donde después de una década decepcionante con China, el país volvió a tener relaciones diplomáticas con Taiwán. Tras volver a Taiwán, las empresas chinas en Santa Lucía que construían un hospital lo desmantelaron, se llevaron los materiales y echaron sal en la tierra para que nada allí creciera.
La venta reciente de 11.100 millones de dólares de armamento de Estados Unidos a Taiwán ha generado tensiones. China hace ejercicios disparando misiles para simular un bloqueo de la isla. El 2025 se acaba. Ya veremos que trae el 2026.
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