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El aleteo de un fénix en Pekín

Santiago Villa

23 de septiembre de 2021 - 12:00 a. m.

Tres veces estuve en el lobby de uno de los más grandes conglomerados de China, el Grupo Evergrande, en Guangzhou, empujando una entrevista para RCN Televisión con el futbolista Jackson Martínez. Finalmente, la posibilidad de entrevistar no fue aprobada por los directivos del Guangzhou Evergrande. El Grupo Evergrande, dueño del equipo y un gigante de la construcción, desde hace años es un coloso en la cuerda floja. Sin embargo, durante el último año el valor de sus acciones ha caído 80%, y este mes ha anunciado que no puede pagar los intereses sobre su deuda.

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La caída del Grupo Evergrande amenaza con ser el aleteo del fénix que se lleve por delante a las bolsas mundiales y, quizás incluso más relevante para Colombia, echar al suelo lo que parecía ser un nuevo súper-ciclo en los precios de las materias primas.

Evergrande, cuya traducción literal desde el chino sería, Corporación Siempre Grande, tiene más de 1.300 proyectos inmobiliarios en más de 280 ciudades de China. Los peligros de la deuda en el mercado inmobiliario y la industria de la construcción china era una campana de alerta que muchos observadores de China habían tocado al menos durante la última década.

El “boom” de la construcción en China, que jalonó a buena parte de la economía nacional, pero que también generó una burbuja en los precios de la propiedad en las ciudades chinas, estaba cimentado sobre deuda. Los bancos chinos, que son todos estatales, asumían esta deuda. En suma, el Estado asumía la deuda. Por este motivo, entre otros, una burbuja inmobiliaria que en los mercados de países con banca privada ya habría estallado, como lo hizo en Estados Unidos en el 2008, seguía inflándose en China sin consecuencias aparentes.

La caída de los gigantes inmobiliarios chinos, por la fuerte intervención del Partido Comunista de China en la economía, se dilató y algunos apostaban a que no se daría. Permitir que estallara era, en última instancia, una decisión política, y el gobierno quería una economía estable. Pero como me dijo un profesor de economía de la Universidad de Pekín, la deuda no desaparece, simplemente se desplaza. El Estado podía absorber deuda, y mucha, pero eso tiene consecuencias. Si el Grupo Evergrande colapsa es porque el Partido Comunista considera que implica un costo menor al de salvarlo.

Por eso, aunque represente un golpe fuerte para la economía de China, es un riesgo relativamente calculado. El año pasado, el gobierno de Xi Jinping presentó las “tres líneas rojas” para las constructoras, que limitaron considerablemente su capacidad para pedir préstamos. Es un intento por reducir el apalancamiento financiero de las constructoras sobre deuda pública.

Sin embargo, aún es posible que este fenómeno se amplíe, y caigan otros gigantes endeudados de la construcción. Se estima que hay 10 empresas del sector en una situación similar, con ventas por contratos que juntas suman 2,7 veces más las del Grupo Evergrande. Si cae Evergrande, los efectos se harán sentir sobre la economía, pero si hay un efecto dominó, la economía de China podría sufrir una contracción de crédito.

El impacto de esto podría tener muchos efectos por fuera de China. Hay más de 20.000 millones de dólares de dinero de inversionistas privados extranjeros en el conglomerado Evergrande, que no solo tiene presencia en la construcción, sino también en los deportes, la industria automotriz, el turismo y entretenimiento, la salud, los medios, los alimentos y la música.

Más relevante para Colombia sería una desaceleración de la economía de China y una drástica reducción de su demanda por materias primas. Los minerales, entre ellos el carbón, están en alza, luego de años de reducción en el precio. Algunos también esperan que haya un alza más pronunciada en el precio del oro.

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Pero si una caída de las grandes constructoras chinas desata una reducción de la demanda por minerales, y por ende los precios, Colombia lo sentirá.

Twitter: @santiagovillach

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