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El discurso de Petro fue estupendo

Santiago Villa

04 de mayo de 2023 - 09:00 p. m.

No escuché en vivo el discurso de Gustavo Petro para conmemorar el Día de los Trabajadores. Al leer los comentarios de muchos analistas en Twitter pensé que sería algo así como un llamado a volver a formar el M-19 y lanzarse a la insurgencia. Una sombría advertencia de que si no se hacían las reformas que proponía tomaría las vías de hecho. El anuncio de que se venía una era antidemocrática y de confrontación.

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Luego escuché el discurso. Qué escándalo el que han armado, por Dios.

El primer discurso un 1° de mayo del primer presidente de izquierda de Colombia es un hecho histórico. Fue un discurso ejemplar que más que lamentos merece felicitaciones. Los primeros 20 minutos fueron estupendos. Recordó la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo y cómo la frustración de estas reformas y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán detonaron una era de violencia en Colombia. Esa lectura es acertada.

Los siguientes 20 minutos, en los que intentó tejer el concepto hegeliano de libertad con las luchas revolucionarias de finales del XVIII y principios de XIX, y luego con el general Melo y el fin de la esclavitud, fueron un poco desorganizados y me gustaron menos, pero tenían un fondo interesante.

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Si bien no fue una cátedra de historia, sino un uso de la historia ajustado a sus necesidades retóricas, demostró cómo entiende Petro su lugar en ella. Y entendámoslo de una vez por todas: puede que no les gusten o nos gusten aspectos de su estilo, puede que sea desordenado e impuntual, puede que algunas de sus reformas (pienso en la salud) sean más un cambio para empeorar que mejorar, todo eso puede ser así, pero el presidente Gustavo Petro es un personaje que marca un hito histórico. Su importancia ya superó a la de Jorge Eliécer Gaitán.

La controversial alusión a la “revolución”, que más que una amenaza me pareció un ingenioso juego de palabras, hizo que un sector que Petro llamaría “el establecimiento” se rasgara las vestiduras. A mí en cambio me pareció ingenuo.

De un tiempo para acá soy escéptico de que las reformas que puedan hacer los presidentes puedan darle fin al conflicto armado. Hay dinámicas que no dependen de reformas laborales, de salud o de pensiones. Veo una desconexión entre los padecimientos de la clase trabajadora y los ejércitos narcotraficantes que luchan hoy por el control territorial. Esa desconexión, claro está, no es absoluta. Si aumenta el desempleo juvenil en las zonas rurales hay pasto fértil para el reclutamiento, pero estamos hablando de las zonas rurales, donde vive una minoría de la población.

Es más, no creo que el fin del conflicto siquiera dependa de procesos de paz. Puede disminuir, pero el fin depende de dinámicas que nos superan, como la rentabilidad del narcotráfico y otras economías ilegales, cuyo poder estructural supera las mejores intenciones de los presidentes.

Así que esas reformas no creo que causen una revolución tan radical como la que quiere Petro, ni creo que su rechazo detone una revolución. La paz no estará mucho más cerca.

No obstante, Petro y todos los demás presidentes deben proceder como si de ellos en efecto dependiera darle fin al conflicto armado. Me sucede un poco como con el cambio climático. En lo personal no tengo esperanzas de que ese problema pueda solucionarse, pero hay que proceder siempre como si pudiera solucionarse.

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Los últimos 20 minutos, en los que hizo un llamado a que el pueblo se movilice y apoye las reformas, también asustaron a los comentaristas. No le veo problema a que Petro haga el llamado, pero también me parece un poco vacío. No tiene ni tendrá suficiente popularidad para que esas movilizaciones influyan en la aprobación de las reformas.

La estrategia más certera que tiene Petro es la que le impacienta: concertar con esa coalición que rápidamente está perdiendo las mayorías parlamentarias. Ceder.

Y quizás lo sabe. No en vano terminó el discurso con un llamado al diálogo, a la concertación, y con el anuncio de que estaba dispuesto a modificar sus posiciones si eso era lo más adecuado. No creo que mienta. Al fin y al cabo, lo ha hecho en el pasado.

Twitter: @santiagovillach

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