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El inexplotado potencial de Santa Marta

Santiago Villa

23 de diciembre de 2021 - 12:00 a. m.

Para esta temporada turística va una columna sobre Santa Marta, la ciudad de Colombia con el más alto potencial turístico. Va por buen camino, pero todavía le falta bastante para explotar lo que puede dar.

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Su ubicación es más favorable que la de Cartagena, la ciudad que más turistas internacionales atrae. Si bien la presencia de grupos armados al margen de la ley en la Sierra Nevada y sus alrededores le dificultó durante las primeras dos décadas del 2000 su popularidad como destino, esto puede estar cambiando. La delincuencia organizada no se ha ido, pero al igual que sucede con Cartagena, es menos visible.

Mientras Cartagena es una ciudad que, con la excepción de Mompox y las Islas del Rosario, no tiene muchos atractivos cercanos, en Santa Marta sobran las actividades. Hay cuatro parques naturales que pueden visitarse en mínimo un día de recorrido. Palomino y Minca ofrecen planes de un día para estar en contacto con la naturaleza, sin la exigencia física que implican las visitas a parques naturales.

Hasta ahora la mayoría del turismo extranjero de Santa Marta está compuesto por mochileros, lo cual no tiene de por sí nada de malo, pero no atraen la misma cantidad de dinero que los turistas que visitan Cartagena.

La conveniencia de atraer el turismo con alta capacidad de gasto es debatible. Trae consecuencias complejas para los turistas locales, como el aumento en los precios, y también para la población local, que quizás se vea desplazada de los espacios que comienzan a “aburguesarse” o “gentrificarse” (introduzco el anglicismo de gentrification) para que el extranjero se sienta más cómodo. Igual, el consecuente aumento en los precios hará que panaderías, talleres y habitantes deban mudarse. Finalmente, todo espacio que se abre al gran turismo pierde una cierta autenticidad.

Sin embargo, Colombia está también perdiendo sus principales productos de exportación, el petróleo y el carbón, y no hay alternativas de ingresos comparables a la vista. Si bien es imposible que dentro de una década atraigamos a 12 millones de turistas (ni siquiera tendríamos la infraestructura para ello), el turismo es la única opción de ingresos para buena parte de las regiones costeras, algunas dependientes del carbón.

Si el objetivo de Santa Marta es abrirse al turismo internacional con alta capacidad de gasto, hay varios frentes en los que tiene que concentrarse.

El principal es su centro histórico. Su ubicación es excepcional. Tiene un paseo marítimo que recién se ha remodelado, pero allí aún no hay negocios atractivos y la playa misma necesita inversión: ampliarla y mejorar la calidad de la arena. Quizás incluso convertir en peatonal el tramo marítimo, o modificar la calle de forma que los vehículos necesariamente deban transitar despacio. En todo caso, estudiar cómo se podría reproducir un espacio de playa como el de Leblón e Ipanema, en Río de Janeiro, mezclado con un paseo marítimo como el de Benicassim, en España, por decir algo, aunque seguro hay mejores ejemplos. Esto no lo tiene Cartagena, cuya área turística está limitada a espacios apartados de la playa.

Hago más sugerencias. Las calles del centro histórico deben ser más angostas y sus andenes más amplios. Debe haber más calles de exclusivo uso peatonal. Debe orientarse el plan de ordenamiento territorial para facilitar más restaurantes y hoteles que recuperen la arquitectura colonial, y alejar los talleres de mecánica, sex shops y grandes tiendas de cadena. Hay que prohibir el paso de autobuses por la carrera 5 y desplazarlo todo a la carrera 9. Idealmente, la carrera 5 se convertiría en un paseo comercial dirigido a turistas.

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El centro histórico de Santa Marta es aproximadamente del mismo tamaño que el de Cartagena y, si bien no tiene muralla, tiene, como se dijo, la ventaja de la playa, que a la larga es mejor que una muralla.

Santa Marta está a un paso (o a varios) de volverse un destino turístico de nivel mundial, y se logrará con voluntad política, inversiones sostenidas, y un plan de ciudad que vaya más allá de los intereses particulares.

Twitter: @santiagovillach

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