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21 Apr 2022 - 5:00 a. m.

Petro y el Carrusel de la Contratación

Petro y el Carrusel de la Contratación

Una persona del equipo de trabajo de Carlos Vicente de Roux, entonces concejal de Bogotá, me dijo que le incomodaba cómo Gustavo Petro se llevaba tanto crédito por las investigaciones sobre el Carrusel de la Contratación que realizaba de Roux, siendo que Petro no estaba investigando el tema. Cuando Gustavo Petro dice que Iván Moreno es “el que yo metí a la cárcel en el Carrusel de la Contratación de Bogotá”, está exagerando bastante, empezando por el hecho de que no fueron de Roux ni Petro quienes destaparon el escándalo, aunque sus investigaciones sí comenzaron desde una muy temprana etapa.

En el 2010 yo investigaba el Cartel de la Contratación para el programa Especiales Pirry, y no busqué a Petro porque sabía que no tenía información distinta a la que estaba desenterrando Carlos Vicente de Roux. Antes que hablar con Petro valía la pena hablar, por ejemplo, con Carlos Fernando Galán, que también era concejal de Bogotá y estaba presentando información nueva sobre corrupción en la Secretaría de Integración Social. Su papel en destapar la corrupción de los hermanos Moreno no fue menos importante que el de Carlos Vicente de Roux.

El informe de la llamada “Comisión de Petro”, entonces, habría sido más que todo trabajo de Carlos Vicente de Roux. En realidad, habría debido llamarse “Comisión de Roux”. Sin embargo, como suele ocurrir en la vida, en el trabajo conjunto el crédito suele llevárselo quien más ruido haga, y no quien más trabajo haga. En este caso Gustavo Petro y Luis Carlos Avellaneda, los otros dos integrantes de la comisión, que eran mucho más visibles que Carlos Vicente de Roux, se robaron el show.

Todo este trabajo era complementado por investigaciones de la Procuraduría, la Contraloría General y la Fiscalía, que finalmente sí fue la que metió a la cárcel a Iván Moreno por el Carrusel de la Contratación en Bogotá.

Más que un valor judicial, diría que las acciones de Petro en concreto tuvieron un valor político y salvaron su carrera. En el 2010, Petro tenía dos opciones: seguir con el Polo o romper con el Polo. Fue valiente y acertado romper.

Tomó públicamente una distancia ética con respecto a su antiguo partido y fundó su propio movimiento: Progresistas. Si bien la parapolítica fue la investigación que lo puso en el centro de la vida política nacional, fue esta ruptura la que le permitió forjarse un camino propio. Jorge Enrique Robledo, por ejemplo, no estuvo dispuesto a correr el riesgo político, y eso le ha costado la posibilidad de lograr un cargo de elección popular más ambicioso que el de senador.

Si bien hay cierto oportunismo en la forma como Petro ha magnificado su papel en las investigaciones del Carrusel de la Contratación, Petro tiene más habilidad mediática y es mejor comunicador que de Roux. Así no haya hecho la investigación, su voz sí amplió el alcance de la información. Eso también tiene mérito.

Carlos Vicente de Roux, que en ese entonces creía firmemente en el proyecto político de Gustavo Petro, le acompañó desde el primer momento en la creación de Progresistas, cuyo lanzamiento fue en el Centro Cultural del Fondo de Cultura Económica. De Roux habría de romper con Petro durante su alcaldía en Bogotá, porque según él, Petro “bajó la guardia en la lucha contra la corrupción”.

No sabemos aún si tendrá la guardia arriba durante su presidencia, pero la visita de su hermano a la cárcel La Picota para reunirse con Iván Moreno, con el exalcalde de Villavicencio, y con exgobernadores de varios departamentos de Colombia, a pocas semanas de las elecciones, es desconcertante. Cierto, la explicación que dio Gustavo Petro casi una semana después que se destapara la visita es razonable, pero no fue la primera explicación. Lo primero que Petro dijo es que Iván Moreno buscó a Gustavo Petro para ser gestor del perdón social durante una eventual presidencia. Es decir, Gustavo daba a entender que su hermano sí le representaba en esa visita.

Yo quisiera creer que el candidato con más opciones de llegar a la presidencia no nos miente y que en la primera explicación estaba confundido. También quisiera creer que, a pesar de lo que dijo Carlos Vicente de Roux después de trabajar en su alcaldía, Petro no baja la guardia en la lucha contra la corrupción. Quisiera creerlo, de verdad, pero desde que vi las consecuencias de mi voto por Samuel Moreno para la alcaldía de Bogotá, aprendí que en la política es mejor no pensar con el deseo, sino con la prevención, y esa discrepancia en las versiones sobre la visita a la cárcel La Picota, que no vino de un entrampamiento o una carta falsificada sino de la boca de Gustavo Petro, no dejará de incomodarme bastante.

Twitter: @santiagovillach

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