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5 May 2022 - 5:00 a. m.

Proteger a Petro

Gustavo Petro a menudo se compara con Jorge Eliécer Gaitán. Es una comparación acertada. Nunca antes habíamos estado en un escenario tan similar al de 1948, con un candidato populista (tanto en el buen como en el mal sentido de la palabra), que ha logrado inspirar a más electores que cualquier otro candidato de izquierda en el pasado.

Al igual que Gaitán, su candidatura también ha sido víctima de ataques racistas. Francia Márquez, como Gaitán, abre dentro de las más altas posiciones del poder el abanico étnico de Colombia.

Al igual que con Gaitán, hay poderes dentro de la institucionalidad empeñados en que no sea presidente, y algunos están dispuestos a matarlo. No es la alianza entre un rival político y un narcotraficante, como sucedió con Luis Carlos Galán, lo que amenaza a Petro. Si bien el asesinato de Galán se ejecutó desde el DAS, fue por dinero, no porque quienes ocupan altos cargos dentro de instituciones nacionales quisieran frenarlo por motivos ideológicos. Galán, por ejemplo, no tenía enemigos dentro del Ejército.

Al igual que Gaitán, Petro se ha enfrentado durante décadas en el Congreso a las mafias estatales, oscuras prácticas de las fuerzas armadas y a las bandas delincuenciales con las que hacen alianzas.

Petro no es simplemente un candidato de izquierda que pasó de la inexperiencia al poder por el éxito de su carisma, y por liderazgos fuera de la institucionalidad política, como Hugo Chávez, Pedro Castillo o Gabriel Boric. La lucha de Petro contra las mafias narcotraficantes, estatales y militares, que a menudo son la misma, tiene más de 20 años.

Las críticas de Petro a una política de seguridad guerrerista, que a la vez que combate en la guerra fomenta la guerra, porque la necesita para sobrevivir (qué sería del presupuesto militar sin enemigos internos), le ha ganado también la enemistad de los militares que no hacen parte de las mafias, pero que se sienten agredidos por sus críticas. Es modesto decir que las relaciones de Petro con el ejército no son buenas.

La revista Semana tomó la decisión política de jugar con candela. No sé cómo fue el consejo de redacción en el que la revista decidió darle espacio en sus páginas a un grupo de militares dispuestos a violar el Artículo 219 de la Constitución, pero el artículo está sesgado. No es tanto una investigación, sino una cadena de citas sacadas de entrevistas, todas con una sola tendencia: militares activos atacando a Petro desde el anonimato, con diversos niveles de agresión. La única contrapregunta que parece estar allí es si estarían dispuestos a darle un golpe de Estado. Obvio dicen que no. Igual si pensaran darlo dirían que no.

A los pocos días de la publicación, se revela que hay un plan para matar a Petro. Si bien no puede decirse que las dos cosas estén conectadas, sí están relacionadas. No es solo el gobierno, con todos los entes de control, judiciales y electorales en los que influye, sino narcotraficantes y ahora el ejército.

Tal grado de oposición antidemocrática a un candidato es inédita en nuestra historia, y cuando se han dado casos similares, han terminado en un magnicidio. Hay que proteger a Petro durante las próximas semanas. Si no gana en primera vuelta, el riesgo que corre tan solo aumentará.

Twitter: @santiagovillach

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