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Chile re-valuado

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Saúl Pineda Hoyos
02 de abril de 2012 - 10:49 p. m.
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Colombia tiene mucho que aprender y desmitificar de la experiencia de Chile en su inserción internacional. Esta fue mi principal conclusión al asistir la semana pasada en Santiago a un enriquecedor análisis de las relaciones económicas chileno-asiáticas, convocado por la CAF y el Cieplan.

Los logros de Chile en su presencia global son indiscutibles. Gracias a su activismo en materia de TLC durante los últimos 20 años, ha diversificado sus destinos de exportación, lo cual le ha permitido afrontar con relativo éxito la actual coyuntura mundial. Ha generado valor agregado en la cadena del cobre, su principal producto de exportación, así como en algunos bienes primarios intensivos en procesos de innovación y logística (salmón, frutas, arándanos, vinos).

Adicionalmente, la vertiginosa firma de acuerdos lo ha hecho muy atractivo para la inversión extranjera. La febril transformación urbana de Santiago, hoy con gran reputación internacional, así lo confirma.

Sin embargo, después de 20 años de activismo en el libre comercio, su diversificación exportadora hacia bienes industriales con incorporación tecnológica resulta incipiente, como lo reconocen los defensores del modelo. De hecho, los envíos mineros han repotenciado su participación al pasar del 40,5% en 2003 al 60% de las exportaciones en 2011, según estadísticas del Banco Central.

Existe evidencia, además, de que la estrategia de penetración en los mercados asiáticos —especialmente en China— ha profundizado el patrón de inserción internacional basado en recursos naturales, con un impacto sostenido en la revaluación del peso chileno, que atenta contra el optimismo en la diversificación exportadora proyectada y que la tecnocracia gubernamental observa con absoluta resignación.

En medio de la ‘reprimarización’ de nuestra economía —el sector minero-energético representa alrededor del 70% de las exportaciones totales y mucho más en Asia—, tres cosas me quedaron claras del evento: primero, que la política comercial no reemplaza las políticas de transformación productiva; segundo, que la estrategia de innovación es el camino correcto para evitar la trampa del precio en los productos básicos; y tercero, que la política cambiaria no puede ser neutra ahora que, además, Colombia atrae inversión y es campeona de la revaluación en América Latina.

* Saúl Pineda Hoyos, director Cepec, Universidad del Rosario.

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