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En días pasados tuve la oportunidad de asistir a un encuentro entre los alcaldes de Cali y Buenaventura, con la notoria ausencia del gobernador del Valle del Cauca, pero con amplia presencia de las instituciones públicas y privadas de la región.
El acuerdo fue abrumador: Colombia necesita una estrategia para el Pacífico y una ciudad costera que sirva de plataforma a su inserción en el actual eje del desarrollo económico global.
Dos conclusiones surgieron de esta importante reunión. En primer lugar, las instituciones del Valle del Cauca asumieron su protagonismo en la dotación de la infraestructura física y el emprendimiento necesarios para liderar estas estrategias. En este sentido, convinieron en una interlocución al más alto nivel con el gobierno nacional. El reto es de gran magnitud, porque hoy la penetración exportadora del país en un grupo de 14 economías asiáticas ocurre fundamentalmente por los puertos del Caribe. Por ellos se canaliza el 73,6% de las ventas externas hacia dichos destinos –representadas principalmente por petróleo y sus derivados (53%), carbón (24%) y ferroníquel (18%)-.
Por el puerto de Buenaventura sólo tiene lugar el 14,6% de las exportaciones a esos mercados –expresadas fundamentalmente en café (82%) y cobre (8%). Pero este balance podría cambiar hacia el futuro. Las “Autopistas del la Montaña” se han convertido en una apuesta de Antioquia y el país por la inserción en el Atlántico y solo de manera indirecta en el Pacífico. Así que ha quedado expedito el camino para que el Valle lidere la infraestructura transversal en esta zona del territorio nacional y capitalice la creciente demanda alimentaria de China y compañía.
En segundo lugar, destaca el consenso entre las instituciones del Valle del Cauca por hacer de Buenaventura nuestro auténtico puerto en el Pacífico. La experiencia de Valparaíso, Lima- Callao y Guayaquil, muestra la posibilidad real de contar con puertos dinámicos en estas costas. El momento es propicio y urgente para que la región asuma la deuda social histórica con este municipio que alberga un puerto con signos visibles de modernización, en un entorno de pobreza, deterioro urbano y creciente criminalidad. No puede seguir haciendo carrera la frase según la cual “Cali es el puerto y Buenaventura el muelle”. Más que un alto consejero para el Pacífico colombiano, lo que se requiere es la voluntad de las instituciones regionales del Valle del Cauca para impulsar esta prioridad nacional.
Director CEPEC Universidad del Rosario
