El delicado estado de salud del presidente Chávez, del cual se derivan enormes interrogantes sobre el rumbo de la campaña oficialista en Venezuela, viene a sumarse al cada vez más precario equilibrio en las relaciones diplomáticas con Colombia.
Entre tanto, el crecimiento del 23% en las exportaciones con destino a ese país, significó el año pasado un ascenso de estas a 1.750 millones de dólares, cifra que dista mucho de los 6.100 millones del 2008. Una vez vistos los números en detalle, habría que señalar que ese crecimiento se dio en buena medida gracias a las ventas colombianas de gas, por más de 300 millones de dólares.
Para no hacer eco de un pesimismo extremo, tendríamos que decir que la calma chicha que ha reinado en el último año y medio ha estimulado la recuperación de algunas exportaciones industriales, entre ellas los artículos de confitería, los productos para bebé, los abonos y el polipropileno.
Sin embargo, todo indica que la estrategia de nuestros empresarios de reducir su exposición en Venezuela apunta, por ahora, a un crecimiento marginal en ese mercado hasta tanto no cambie de manera drástica la política gubernamental de comercio administrado. En el último año, los productos de la perfumería y las preparaciones cosméticas, las máquinas y aparatos mecánicos, así como los productos de limpieza, registraron nuevas caídas en Venezuela, al tiempo que siguieron reorientándose hacia Perú, Ecuador y México. Un hecho también notable es el retiro de las prendas de vestir, que continúan en caída libre en el vecino país, para ser reconducidas de manera significativa hacia los Estados Unidos, una tendencia que podría profundizarse con la entrada en vigencia del TLC con el país del norte.
El gobierno colombiano ha mostrado un optimismo prudente frente al Acuerdo de Alcance Parcial firmado por los presidentes Chávez y Santos en noviembre del año pasado, para reemplazar los acuerdos en el marco de la CAN. Y así lo sustentaría el anuncio de liberar 3.500 partidas del comercio bilateral. Pero la nueva cirugía del presidente venezolano, como ya se anunció, aplazaría la entrada en vigencia de este acuerdo, que seguirá sujeto a las “sensibilidades” comerciales del gobierno bolivariano y que contempla una clausula bastante expedita de suspensión inmediata, previa su denuncia ante ALADI por alguno de los dos países. Así que la incertidumbre de las relaciones con Venezuela, amenaza en diversos frentes.
Saúl Pineda Hoyos
Director CEPEC Universidad del Rosario