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El encuentro presidencial de Cartagena fue el escenario excepcional para que el presidente Juan Manuel Santos diera sello hemisférico a su opción por el ‘extremo-centro’ que defendiera su hermano Enrique en el pasado reciente.
Esta actitud parece ahora más necesaria frente al desencuentro de los Estados Unidos con el conjunto de América Latina y el Caribe (ALC) y a su visible distanciamiento con Brasil.
Un hecho destacado en el inédito Foro Empresarial previo ya anunciaba la ocurrencia de un diálogo entre pares, muy diferente al que tuvo lugar en anteriores cumbres: gracias a su dinamismo reciente, ALC representa hoy la cuarta parte en el destino de las exportaciones totales de los Estados Unidos. Por su parte, la directora de la Cepal, en la sesión inaugural de la cumbre, proyectó que los países emergentes —entre ellos los de ALC— representarán un 53% del PIB mundial en 2016, lo que aumentará su peso específico en foros políticos de esta naturaleza.
Aun así, fue inevitable el choque de intereses entre los movimientos tácticos del presidente Obama, que respondieron claramente a su estrategia de reelección, y la posición mayoritaria de los países por buscar acuerdos en torno a temas que trascendieran la agenda formal.
De esta manera, la ausencia de consenso sobre el retorno de Cuba a estos encuentros hizo imposible una declaración conjunta; la instrucción a la OEA para que explore nuevos enfoques en torno a las drogas planteó al menos una salida diferente a la convencional, al tiempo que, con gran molestia de Argentina, operó la diplomacia para sólo invitar a una salida pacífica en el litigio de las Malvinas.
Más allá del debate sobre el éxito o el fracaso de la cumbre, el presidente Santos obtuvo un resonante triunfo multilateral, gracias a su claro mensaje para posicionar a Colombia como país ‘puente’ en el hemisferio, alrededor de los asuntos del desencuentro. Así mismo, se anotó un éxito bilateral con Estados Unidos al obtener anuncios mucho más concretos que los de la cumbre, como el ingreso en vigencia del TLC el próximo 15 de mayo y el otorgamiento de visa a los colombianos por espacio de 10 años. Equilibrio en las relaciones hemisféricas y reinserción eficaz en América Latina, son señales de una posición de extremo-centro, que conviene preservar después de una cumbre que también deja motivos de incertidumbre.
* Director Cepec, Universidad del Rosario.
