Un año después de que muchos temieron lo peor para la convaleciente economía mundial, como consecuencia de un eventual freno de la demanda agregada china, el gigante siguió de largo. Así lo confirma un reciente trabajo de Oswaldo Rosales, director de la División de Comercio e Integración de la Cepal, que también demuestra que este gran país seguirá de largo.
Y así lo ratifica su tendencia de desempeño, a pesar de algunas previsiones pesimistas. De acuerdo con Rosales, con una tasa de crecimiento de 9,2% para 2011, de 7,5% aproximadamente para 2012 y de 8-9% para los próximos cinco años, China continuará siendo el principal motor del crecimiento global. No es gratuito, como revela el autor, que las proyecciones sobre el peso de China en la economía mundial se estén desactualizando rápidamente.
Ya no resultan tan polémicas las predicciones del premio Nobel Robert Fogel, quien en 2007 había estimado que para 2040 la economía china, medida en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), triplicaría la de Estados Unidos. Asimismo, quedaron atrás las proyecciones de Jim O’Neill de Goldman Sachs, que mostraban que China sobrepasaría en tamaño a Estados Unidos en 2027. Por su parte, el FMI estimó el año pasado que el PIB chino ajustado por PPA podría alcanzar esa meta en 2016.
Dicha meta podría aplazarse como consecuencia de los ajustes en marcha para activar el consumo interno, por la vía de mejoras sustantivas en las condiciones salariales, en la protección social y en los índices de equidad que se han deteriorado de manera vertiginosa. Pero este “aterrizaje suave” no va a detener el ascenso chino.
América Latina y Colombia podrían sacar grandes beneficios de estas proyecciones. En el corto plazo, las oportunidades seguirán concentradas en productos minero-energéticos, con grandes desafíos para la estabilidad cambiaria de nuestros países. En el mediano plazo, nuestra región ganará un aliado para fortalecer la incidencia de los países emergentes en los escenarios multilaterales.
Y en el largo plazo, Colombia encontrará espacios para su transformación productiva en los sectores agrícola e industrial, a través de acuerdos comerciales directos o con terceros asiáticos. Así me lo decía mi amigo Wu Guoping, del Instituto de Estudios Latinoamericanos en Pekín: “No estudien más el presente de China. Miren al futuro”.
* Saúl Pineda Hoyos
Director Cepec Universidad del Rosario.