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21 Feb 2022 - 5:00 a. m.

El guayabo por Piedad

Más que un ejercicio de elegir, o un derecho, votar es un acto cercano al deseo. Inclusive, la etimología de la palabra voto deriva del latín votum que significa deseo, y todavía la eleva más con una segunda posibilidad: promesa hecha a un Dios.

En esa línea, el político por quien uno vota es un objeto del deseo, del anhelo de que haga algo, preserve mi vida, mi salud, mi seguridad, y en estos países donde votamos por el menos malo, es la aspiración a que frene, contenga a un mal mayor. Como dice el intelectual peruano Fernán Altuve, aquí la gente no vota, sino veta.

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