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Trump-Petro: la pequeñez de nuestro tiempo

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Sergio Ocampo Madrid
12 de enero de 2026 - 05:03 a. m.
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En un futuro no muy cercano ni lejano quizás unas generaciones de la posteridad se asombren o se rían o se duelan, o en últimas se planteen unas preguntas que ni la omnipotente IA logre contestar sin caer en la ficción, o con frases como “información incompleta o incoherente” o “respuestas incompatibles con la lógica”, sobre todo lo ocurrido a este lado del mundo en la segunda y tercera década del siglo XXI, y en especial en los últimos días de 2025 y los primeros de 2026, cuando todas nuestras crisis hemisféricas hicieron eclosión. Hice el ejercicio de hacerle las siguientes preguntas a ChatGPT y no me convenció con ninguna explicación:

¿Cómo hubo un país aquí que en 2013 eligió a un personaje que hablaba con pajaritos, porque según él en ellos estaba encarnado el espíritu de Hugo Chávez?

¿Por qué, en 2024, Estados Unidos reeligió como presidente a un tipo condenado por 34 delitos graves, alguien que sustrajo irregularmente papeles clasificados y los escondió en su mansión de millonario, y que probablemente defraudó al fisco en los impuestos, y siendo presidente llamó a un gobernador para que le ayudara a hacer trampa en su estado (Georgia), que maldijo a su vicepresidente porque no le acolitó su plan de no entregar el poder, y alentó una asonada cuando el Congreso debía investir a su sucesor, lo que culminó con la toma del Capitolio y cinco personas muertas?

¿Por qué si todo el mundo sabía que Maduro se robó las elecciones en 2024, los grandes de la región, salvo Argentina, terminaron aceptándolo con la fórmula cortoplacista y mentirosa de que no querían interferir (México), o solo lo reconocerían si publicaba las actas de elecciones (Brasil y Colombia) pero todos mandaron delegado a su toma de mando?

¿Por qué Argentina eligió de presidente a un hombre que se comunicaba con su perro muerto, a través de un médium, y que vio tres veces la resurrección de Jesucristo, y por qué ese loco aplaudía acciones de fuerza y posibles invasiones gringas en América Latina?

¿Por qué luego de varios años de ir subiendo el monto de recompensas por Maduro como cabeza de un “Cartel de los soles”, organización narcotraficante conformada por generales y políticos venezolanos, al llegar encadenado a EE. UU., el Departamento de Justicia de ese país aseguró que en realidad el citado cartel nunca existió?

¿Por qué, si el régimen de Venezuela mentía, torturaba, apresaba opositores, arruinaba el país, traficaba con drogas, forzaba a millones de conciudadanos al exilio, violaba derechos humanos, robaba elecciones, se lo llevaron solo a él y no a toda su cúpula, y se aceptó reconocer a su vicepresidenta como interlocutora válida y nueva jefe de Estado, si ella fue elegida en las mismas elecciones fraudulentas?

¿Por qué, a pesar de la evidencia de todo lo anterior, en su discurso de anuncio victorioso de que Maduro estaba preso, Trump habló 55 minutos de petróleo y no hubo una sola mención a democracia, elecciones ni derechos humanos?

¿Qué derecho le asiste a Donald Trump para gobernar Venezuela e imponer a Marco Rubio en el cargo de virrey? ¿Por qué el mundo calla o repudia a medias?

¿Por qué, si hace un año el mismo Estados Unidos desconoció a Maduro como presidente luego de elecciones y aseguró que el gobernante legítimo era Edmundo González, cuando tumbaron a Maduro ni siquiera mencionaron a González como opción de transición y Trump dijo que María Corina Machado no generaba respeto ni tenía credibilidad en Venezuela?

¿Por qué, a pesar de esa descalificación en vivo y en directo, María Corina insistió en compartir el Nobel de Paz con él, como si fuera el gordo de una lotería, aunque el premio no sea endosable ni transferible, como ya le aclaró el Comité Noruego?

¿Por qué, a pesar de varias acciones brutales, excesivas y contrarias al derecho internacional en los últimos tres meses por cuenta de los gringos en suelo y mar latinoamericanos, incluidos supuestos operativos antidroga en los que primero se dispara y luego se pregunta, y de amenazas directas de intervención y eventuales bombardeos en México, en Colombia, este subcontinente no se da por notificado, y la reunión extraordinaria de la Celac del 4 de enero no arrojó ni siquiera una declaración unificada y conjunta?

¿Cómo pasó Gustavo Petro en una sola llamada telefónica a ser invitado de honor a la Casa Blanca en febrero, luego de ser un propietario de fábricas de droga en Colombia, según Trump, incluido en lista Clinton, con visa a EE. UU. cancelada, y quien debía “cuidarse el trasero” porque quizá luego de Maduro vendrían por él?

¿Cómo así que Petro primero dice que si los gringos se meten a Colombia él está listo para regresarse al monte, como cuando fue guerrillero (aunque se sabe que él era un insurgente de cafetería, de núcleo urbano, de difusión ideológica) y luego en entrevista admite que su futuro está en manos de Trump y reconoce que sí tenía temor de que la Fuerza Delta viniera por él?

En fin. Ni la Inteligencia Artificial con todo su poder consigue explicar esta conjunción de mezquindades, sinsentidos y de pequeños y siniestros personajes en nuestra historia hemisférica de hoy.

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Juan Slacker(jrrg7)Hace 39 minutos
Ole, buenas preguntas. Respuestas acertadas no se ven, salvo que el chino ahí, con su conquista económica del 80 por ciento. Les vale, por cualquier vía o trauma van a estar sin disparar un tiro y gastando más bien poco.
Rosdel(57807)Hace 57 minutos
Ni la IA, ni nadie puede responder el sinnúmero de preguntas que usted se hace y que muchos hacemos! Triste incertidumbre envuelve al mundo en olas de desconcierto y desesperanza! Hasta cuando…?
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