Publicidad

Entre el asfalto y el poder

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Sergio Otálora Montenegro
20 de diciembre de 2008 - 12:03 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

HAY UNA FALSA DISYUNTIVA, QUE baraja sin remordimientos un sector de la izquierda: o se hace oposición o se aspira a manejar las riendas del Estado. Las dos cosas no se pueden mezclar, son como el agua y el aceite.

El caso del procurador electo, Alejandro Ordóñez, es bien diciente. Dicen que en el grueso de la bancada del Polo primó el deseo de ganar influencia y poder, sobre la defensa de unas ideas que, sin duda, entraban en franca contradicción con el supuesto extremismo religioso del ex presidente del Consejo de Estado. Sin embargo, a la hora de los balances, Gustavo Petro explica que su voto, y el de seis más de su movimiento, a favor de la candidatura del jurista Ordóñez, fue con condiciones que no tienen nada qué ver con feria de puestos: nombramiento de una delegada especializada en reparación integral de víctimas de la violencia, seguimiento eficaz de los procesos que vinculan a funcionarios públicos con delitos de lesa humanidad, igualdad de género en la administración pública, lucha contra la discriminación y la homofobia.

Contribuir en la elección del nuevo procurador, ha producido una nueva fractura en las huestes amarillas: entre los que creen que apoyar la elección de un sujeto “premoderno” es traicionar un ideario y a una militancia, y los que creen que, por el contrario, se trataba de influir en el escogimiento de un funcionario clave, con el fin de comprometerlo en el cumplimiento de una agenda progresista. ¿Es imposible conjugar, al mismo tiempo, utopía y pragmatismo?

De manera oportunista, los adversarios del Polo (que los tiene y muy poderosos) han buscado dividirlo entre el oro y la escoria. El asunto es más de fondo: lo que hay es una lucha entre los que ven a la oposición al sistema como una estrategia de largo aliento, que debe llevar a la derrota electoral de los partidos tradicionales; y los que ven que es necesario una política de alianzas con sectores “de avanzada” del Partido Liberal, conservador e incluso del uribismo, para llegar al palacio de Nariño. En ese camino, hay que ver “lo positivo” de la terapia uribista y “echarse hacia el centro”, una cosa etérea que es todo y no es nada.

Para Lucho Garzón, el Polo debe dejar de ser un movimiento de oposición para convertirse en una opción real de poder. Esa es una salida en falso. Las dos cosas son posibles. Es más: vitales. De lo contrario, se pierde el horizonte ético y doctrinario. Si sólo se trata de coger las riendas del Estado, para administrarlo de la mejor manera posible, sin pisar callos, ni molestar a nadie, mejor es disolver el asunto y pedir pista en el glorioso Partido Liberal. “La opción real de poder” debe ser una alternativa política, moral e ideológica. Se trata de conquistar la Presidencia de la República para resolver, en primer lugar, el hondo conflicto social que dio lugar al alzamiento armado. Y para eso, hay que negociar y lograr un acuerdo de paz definitivo con la guerrilla.

Sin duda que mostrarse benevolente con Uribe, considerarlo como uno de los grandes dirigentes políticos de la Patria,  da réditos políticos, pero no puede ser conducta táctica o estratégica de un partido de oposición que busca dirigir los destinos de un país como Colombia. En estos seis años largos, se han dicho demasiadas mentiras y ha habido ignominia a granel, como para quedarse en silencio en aras de calculadas maromas electorales. Pasar agachado sería un error garrafal que castigaría el electorado como ya lo hizo en su momento con los bandazos de la ADM-19. Ahora se requiere coherencia y autoridad moral, más cuando se viene una prueba de fuego para todas las fuerzas democráticas: derrotar, si se da, el referendo reeleccionista.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.