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Cansancios

Tatiana Acevedo Guerrero

27 de junio de 2021 - 12:30 a. m.

Una mujer muy joven me contó que sus padres fueron fundadores del barrio Muro Yutsi en la comuna 4 de Buenaventura. Tras hacer tierra firme en la zona de bajamar, la vida transcurrió entre rutinas de pesca y de mejoras al barrio. La cotidianidad se descuadernó entre la formación y reformación de rutas del narcotráfico y la llegada paralela de paramilitares. A bajamar llegaron también megaproyectos e inversiones que beneficiaban a otra gente que no vivía en Muro Yutsi. La comunidad perdió el control sobre sus calles y tras dos masacres y el reencauche de paramilitares en nuevos grupos criminales, la familia salió de su casa a pagar arriendo en otra comuna cercana. Perdieron todo el trabajo de años. Volvieron a empezar.

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Algo similar pasó hace algunos meses en otro barrio, en la nueva casa que paga en arriendo la familia. Luego de peleas entre bandas, vecinos comenzaron a dejar sus casas botadas. La vida se hizo más incierta y contenciosa. Y con la pandemia todo empeoró. Las balaceras, el fuego cruzado, la incertidumbre, la falta de ingresos diarios. Una vez más, antes de cumplir los 25 años, tiene que despedirse de casi toda la gente que conoce y quiere, para salir con sus pertenencias en una maleta y bolsas. Esta vez más lejos del centro de Buenaventura, a la zona rural (donde hay menos gastos de arriendo y a la vez menos oportunidades de trabajo). Esta mujer muy joven me contó que estaba “un poco cansada”.

“Estoy tan cansado de esperar”, escribió el poeta y activista afroamericano Langston Hughes. “Esperar que el mundo se haga bueno y bello y generoso”.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó esta semana que el número de víctimas por desplazamiento masivo ha aumentado un 101 % entre enero y mayo de este año, en comparación con el mismo período en 2020. “La situación de los departamentos de la región Pacífica y noroccidente es crítica, pues estos concentran el 81 % de los afectados en las emergencias por desplazamiento masivo que se reportaron durante este período”, explicó OCHA. Y añadió que al menos el 63 % de los desplazamientos masivos fueron causados por amenazas de grupos armados no estatales hacia las comunidades y un 17 % por enfrentamientos entre bandas en búsqueda del control del espacio y las rutas para mover coca. En coreografías similares, en el departamento de Chocó, que había tenido algunos días tranquilos después del proceso de paz con las Farc-Ep, 15.800 personas han sido confinadas en sus hogares tras amenazas, enfrentamientos entre bandas y por la instalación de minas sobre sus cultivos.

Las autoridades nacionales y del Valle del Cauca anunciaron esta semana que distintas bandas están haciendo reclutamiento en los colegios de Buenaventura. Recién ocurrido el asesinato de un niño en el barrio El Dorado, el consejero departamental de Paz dijo que otros tres menores fueron asesinados en mayo, al tiempo que otros dos están desaparecidos. A la situación, según informaron, se hará frente con mano dura, con recompensas ofrecidas a quien delate y a través del ataque frontal a los cultivos ilícitos. El glifosato fumigado desde aviones, como sabemos, es la gran meta del Gobierno y de los partidos que lo eligieron.

“Estoy tan cansado de esperar”, escribió el poeta Langston Hughes. “Tomemos un cuchillo y cortemos el mundo en dos, a ver qué comen los gusanos en la corteza”.

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