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26 Sep 2021 - 5:30 a. m.

Ecologías domésticas

Raid Max, Katori Matavoladores, Baygon, Bug Bam, Extermin. Todas son marcas de pesticidas de uso doméstico para combatir a los zancudos. Hacen parte de las compras cotidianas de familias colombianas. La intermitencia del agua en ciudades como Soledad, Riohacha, Montería o Yumbo se ha traducido en el establecimiento de rutinas de recolección y almacenamiento de agua doméstica. Siempre que el agua “llega” a través de los grifos, se almacena. El agua se guarda en tanques de cemento, empotrados para lavar la ropa dentro de cocinas o patios, en botellas y bidones de plástico y metal de diferentes tamaños y formas. Estos contenedores se encuentran frecuentemente dentro de la casa en cocinas, baños y patios abiertos. El agua también se almacena dentro de los baños, en tanques de cemento y plástico en patios o pasillos, para lavar platos, ropa y pisos. Aunque algunos de estos recipientes están cubiertos (o semicubiertos) con tapas o bolsas de plástico, muchos otros están descubiertos y expuestos al aire, materiales orgánicos, luz solar y zancudos “Aedes aegypti”.

Además del agua, el zancudo necesita humanos para reproducirse. Los mosquitos Aedes aegypti exponen comportamientos de picadura diurna alineados con la actividad doméstica humana, temprano en la mañana y al final de la tarde. Por lo tanto, donde el agua almacenada descansa en patios, baños y cocinas, lugares en que los humanos pasan mucho tiempo, su presencia podría aumentar la probabilidad de que haya un gran número de mosquitos adultos.

Desde finales de la década del 90, muchas ciudades han sido catalogadas como zonas hiperendémicas de dengue. Desde 2013, dos virus emergentes, chikungunya y zika, transmitidos principalmente por Aedes aegypti, también han provocado brotes. Las autoridades de salud colombianas han desarrollado sistemas de vigilancia epidemiológica y, en caso de brotes, realizan campañas de fumigación de barrios con pesticidas. Los mosquitos interrumpen el sueño, perturban los momentos de concentración (por ejemplo, al hacer los deberes) y los de disfrute dentro del hogar. Las comunidades hablan de algunos miembros de la familia que tienen “sangre dulce”, que son los más mordidos. En general, las familias también invierten en insecticidas para rociar dormitorios y hogares. Mientras que las tiendas del vecindario venden aerosoles y dispositivos eléctricos para repeler y matar mosquitos, las pequeñas empresas del vecindario también ofrecen servicios profesionales de fumigación con pesticidas, que las familias contratan una vez cada uno o dos años.

Alicia, una mujer de 30 años, explica que su hijo es alérgico a las picaduras de mosquitos y su piel está continuamente marcada por picaduras e hinchazón. Por esta razón, queman espirales insecticidas comprados en las tiendas locales y su esposo fumiga los dormitorios con Baygon “casi todos los días”. Como las espirales de mosquitos emiten un humo que apesta, les pide a sus hijos que salgan de las habitaciones y esperen fuera de la casa. Tienen cuidado de no rociar cerca de alimentos o agua. “Es algo un poco estresante”, dice, y explica cómo la fumigación con pesticidas la pone ansiosa mientras se pregunta si dañará a los niños. “No me gusta poner mucho Baygon en la habitación de mi hijo por todos los químicos que tiene, pero siempre hay mosquitos, por la mañana, por la tarde, siempre ahí en su habitación”, agrega.

Las rutinas de almacenamiento de agua en los barrios de la Colombia urbana de clima caliente, provocadas por la desinversión y el deterioro de la infraestructura, producen hábitats para estos zancudos. Las familias comparten la casa con los zancudos y tratan de combatirlos con insecticidas para que sus hogares no se conviertan en espacios de enfermedad. Los pesticidas, a su vez, hacen que los hogares se conviertan en espacios de toxicidad.

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