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El cobarde no hace historia

20 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.

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“El cobarde no hace historia”, resumió Juana Julia Guzmán, líder campesina cuya historia inspiró a aparceros y pequeños propietarios de Córdoba y Sucre a organizarse masivamente en la costa Caribe en los años 70. La profesora Joanne Rappaport cuenta cómo durante los años 20 Guzmán había dirigido una alianza de artesanos, trabajadores y campesinos que luchaba por abolir el régimen de endeudamiento que mantenía a los aparceros atados a las haciendas. Ya en su vejez, lo que contaba de aquellas luchas sirvió de inspiración a la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) para recuperar tierras que los grandes ganaderos habían concentrado.

Juana Julia Guzmán y Orlando Fals Borda se unieron en lo que después se llamaría Investigación Acción Participativa. Fals Borda abogó por una relación horizontal en la que el saber popular y el saber científico se entrelazaban con un propósito político. Unió su militancia en la ANUC con el trabajo en archivos y la recolección de testimonios orales. Buscó rescatar episodios olvidados de resistencia popular y convertirlos en herramientas para la organización.

Los recuerdos de Guzmán fueron entonces recogidos por Fals Borda y transformados en ilustración o historieta por Ulianov Chalarka, un artista de Montería que formaba parte de la Fundación del Caribe (el colectivo fundado para hacer investigación al servicio de la ANUC). Esta versión gráfica de la vida de Juana Julia se convirtió en un recurso educativo que animó a los campesinos a organizarse ante la modernización del campo, un proceso que a través de la segunda mitad del siglo XX los expulsó de sus tierras y los empujó a trabajar como jornaleros o a emigrar a las barriadas de las ciudades de la costa. Para quienes hacían investigación acción en Córdoba, un grupo amplio en el que solo algunos habían pasado por la universidad, estudiar la historia era una forma de construir conciencia de clase.

Rappaport retoma la frase “el cobarde no hace historia” para mostrar que la historia es tanto lo que se vive como lo que se cuenta sobre lo que se vive. Juana Julia Guzmán hizo historia de la primera manera cuando se enfrentó al régimen de endeudamiento en los años 20, y de la segunda cuando, en los 70, compartió sus recuerdos con los militantes de la ANUC. Estos militantes, por su parte, hicieron historia al tomarse las haciendas y al pensar al campesinado como sujeto político. En la obra de Fals Borda se ve ese mismo doble movimiento, pues investigó el pasado y lo escribió para que lo leyeran los propios campesinos.

Durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, la ANUC trabajó con ministerios y entidades para impulsar la reforma agraria, pero durante el de Pastrana (padre) los terratenientes, las fuerzas armadas y los ministerios se volvieron en su contra. El Estado abandonó la reforma redistributiva, dividió el movimiento y lo reprimió con desalojos, encarcelamientos y asesinatos. “La ANUC es la organización campesina más grande de Colombia”, explicó en 2015 Iris Marín, entonces subdirectora general de la Unidad para las Víctimas, tras el reconocimiento de la Asociación como víctima colectiva. “Más de 120 líderes han sido asesinados o desaparecidos, y eso influyó en el debilitamiento de la organización. Por eso, reparar a la ANUC es reparar al campo colombiano”, dijo Marín, hoy defensora del pueblo.

De acuerdo con Fals Borda, Juana Julia Guzmán murió en marzo de 1975 a los 85 años de edad, “en el ranchito de paja del barrio Granada (Montería) que compartía con la lavandera y cocinera Ana Méndez”. Tras su trabajo con la ANUC, en 1979, Fals Borda fue detenido por los militares en el gobierno de Turbay bajo sospecha de vínculos con la guerrilla del M-19, y liberado sin cargos.

Luego vino la contra reforma de terratenientes, militares y paramilitares. Entre los años 90 y 2000, el avance paramilitar en regiones como Córdoba, Sucre y Montes de María se tradujo en desplazamiento y despojo masivo de tierras, incluidas parcelas por las que lucharon, tanto Guzmán, como la ANUC.

En 1921, 1971, 2021, y cuántas veces haga falta, se abrieron y se abrirán ciclos de movilización por la vida y por la tierra. A estos ciclos les siguen represión y crueldad protagonizada por personajes tan insignificantes como devastadores. Un Abadía Méndez, un Pastrana Borrero, un De la Espriella… como ya ha quedado dicho, los cobardes no hacen historia.

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