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Futurismos

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Tatiana Acevedo Guerrero
24 de octubre de 2021 - 05:30 a. m.
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Un aprendizaje vital para sobrevivir los años venideros será entender lo urbano. No como lo referente a una ciudad con límites específicos, dentro de la cual se desarrollan las disputas políticas, sino como lugar donde se tejen procesos de transformación sociales y ecológicos continuos. Esto implica dejar de ver a las ciudades como espacios puramente sociales, separados de las incontables corrientes de agua y aire, de animales y organismos no humanos que forman parte de la cotidianidad urbana y también ayudan a moldearla.

De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Distrital de Salud (DADIS) de Cartagena, en 2021 se han reportado 2.431 casos de dengue, de los cuales 76 fueron de gravedad. “En este momento, el DADIS no está tomando cartas en el asunto, está mirando para otro lado, no tenemos ni idea, la situación es preocupante, el dengue de 2019 a la fecha, 2021, ha subido el 300 %”, denunció David Ochoa, director de la veeduría en salud pública Color Esperanza. El Aedes aegypti, zancudo transmisor del dengue, puede reproducirse en aguas estancadas y lo hace exitosamente en agua almacenada en el interior de los hogares (que guardan agua porque sufren de cortes inesperados debido al mal servicio). Así, no sorprende que el 45 % de los casos de dengue en Cartagena se concentren en Bayunca, El Pozón, Olaya Herrera, Nelson Mandela y Pontezuela, barrios con problemas de abastecimiento de agua y deficiencias grandes de alcantarillado, barrios donde las comunidades dependen de la informalidad o de trabajos mal remunerados. En la crisis de dengue, que tiene como telón de fondo los zancudos, la distribución desigual del agua e incluso el cambio climático (pues el zancudo Aedes aegypti es y será exitoso en ciudades cada vez más calientes), vemos claramente a la ciudad como hervidero de procesos sociales y ecológicos que afectan a unos más que a otros. Como un medio socioambiental particular que fusiona la naturaleza y las personas en un todo, que además de profundamente heterogéneo es desigual y a menudo conflictivo.

De acuerdo con el DADIS, son los menores de edad, entre los 10 y 14 años, “quienes aportan en mayor proporción en el total de los casos”. Mientras las niñas en este rango de edad representan un 65,5 % de los casos entre las mujeres, los niños son el 61,8 % entre los hombres. Hace algunos días, vecinos y familiares se pararon en la puerta del hospital de El Pozón a protestar por la muerte de Kiara Salguedo, de 15 años, que murió de dengue después de que en el hospital le recetaran analgésicos y la mandaran para la casa. “Lo que queremos es que el DADIS se deje de tanto recorrido y habladuría, y venga a ayudarnos, a salvar a nuestros niños”, explicaron los familiares de Salguedo. “Esto no se puede repetir”, agregaron.

Entretanto, aumentan las inundaciones en la ciudad y el departamento. De los 44 municipios de Bolívar, 26 permanecen inundados en una larguísima temporada de lluvias, que comenzó “oficialmente” a mediados de septiembre, pero que venía generando desbordamientos y desplazamientos entre las comunidades más vulnerables desde el mes de marzo. “El año pasado tuvimos temporada de huracanes y nos afectaron Iota y Eta, pero no habíamos alcanzado a tener los niveles tan altos de inundaciones que vivimos hoy”, afirmó José Ricaurte, director de Gestión del Riesgo de Desastres de Bolívar. “Por eso hay que entender el cambio climático como una realidad para que la administración territorial fortalezca entidades como el Fondo de Adaptación y el Departamento Nacional de Planeación, para que orienten en temas de mitigación, reubicación y protección necesarios para que la población no se vea tan afectada”, explicó. A mitigaciones, protecciones y reubicaciones habría que agregarles redistribuciones, pues de no combatirse la desigualdad en ingresos, oportunidades y accesos, el futuro se verá como el presente, pero mucho peor.

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luis(49812)25 de octubre de 2021 - 02:15 a. m.
Muy buena columna. Siempre las más documentadas.
Dorita(37038)24 de octubre de 2021 - 10:04 p. m.
Tatiana, gracias por la claridad de exposiciones en su columna. Nos sigue matando los politiquería. Cuándo despertara Colombia?
ivan(61212)24 de octubre de 2021 - 05:20 p. m.
Cuando el congreso y la casa de Nariño se inunden de agua en un aguacero la clase dirigente va a entender la situacion por la que estan pasando las comunidades del la costa atlantica y pacifica, miserables
Daniel(rvd59)24 de octubre de 2021 - 01:06 p. m.
Las casas y clanes políticos de la costa no dejan prosperar la región. Mientras la gente no se desenganche de ellos, seguirán en la historia sin fin. La prueba es que las estadísticas son invariables, por los años de los años.
Felipe(97456)24 de octubre de 2021 - 12:36 p. m.
Ud. Es una luz en el camino, experta en aguas y en tantas otras cosas, la felicito por sus investigaciones y su seriedad en sus columnas!
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