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Los archivos

Tatiana Acevedo Guerrero

01 de julio de 2023 - 09:00 p. m.

Una paradoja: el Estado colombiano ha sido baquiano en subcontratación en lo que concierne a seguridad y violencia. Es decir, por debajo de la mesa, subcontrata empresas, ejércitos y cuadrillas de matones y seguridad privada en el contexto de la lucha contrainsurgente. Pero, a la vez, la construcción de la nación colombiana se ha valido de las entidades estatales: Fuerzas Armadas, departamentos de seguridad y entidades descentralizadas como símbolos de fuerza y soberanía; como símbolos del Estado. Una institución omnipresente, unitaria, poderosa y autónoma que posee la autoridad suprema para regular a todas las poblaciones en su territorio.

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Quizás el mejor sitio para estudiar estos aspectos característicos del Estado nuestro (aspectos públicos y privados, por encima y por debajo del límite de la legalidad) sean los archivos del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Estos, conformados por unas “60.000 cajas de diferentes tamaños, en las que reposan cientos y cientos de documentos, así como otro tipo de soportes, como casetes, disketes y discos duros”, son ahora un fondo documental declarado Bien de Interés Cultural de Carácter Documental Archivístico. Así las cosas, el fondo documental será público en el Archivo General de la Nación desde la semana que comienza mañana.

El servicio de inteligencia nacional, valga recordar, fue pieza clave del ecosistema del conflicto armado en una suerte de condición híbrida. De funcionarios al servicio de narcos, empresarios y acaparadores de tierra y viceversa. El proceso no involucró exclusivamente a empleados del DAS, sino a funcionarios de gobiernos de turno, miembros del Congreso, alcaldes y gobernadores. Pese a que las primeras evidencias de la colaboración entre el DAS y el paramilitarismo datan de 2003, fue en 2004 cuando salieron a flote las primeras delaciones sobre estos vínculos, debido a las denuncias interpuestas por José Miguel Narváez, el segundo al mando del departamento.

Mediante la revisión juiciosa del archivo podríamos tal vez estudiar los aspectos ideológicos y materiales de la construcción del Estado. Entender, entonces, cómo durante los últimos 30 años surgieron y se consolidaron ideas sobre el Estado. Entender además cuáles fueron los efectos que esta construcción tuvo y tiene en las regiones que conforman este país. A través del archivo podríamos también analizar el funcionamiento del gobierno de Uribe, de sus ministerios (incluyendo los que estuvieron en cabeza de Santos), sus entendimientos con el Legislativo (el presidente del senado era Vargas Lleras) y, en general, el funcionamiento del poder a través de actividades estatales menudas y cotidianas como la emisión de certificados judiciales.

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Cabe, sin embargo, tener en cuenta los grandes límites de este archivo que se abre. En primer lugar, durante el gobierno de Uribe se permitió la manipulación de las bases de datos del DAS, con el propósito de beneficiar a agentes privados criminales. En especial de la base de datos Sifdas, que contiene la información más sensible que en materia de justicia tiene el país, tales como el pasado judicial de los ciudadanos y las órdenes de captura expedidas ¿Qué archivos revisaremos si los datos ya han sido borrados?

En segundo lugar, en enero de 2009 gran parte de los archivos del DAS fueron destruidos en el piso 11 de la sede principal de la entidad. “Recibimos la orden de recoger todo lo que teníamos en varias oficinas del edificio, en las sedes externas y llevarlo a la oficina de Contrainteligencia. Durante dos días se recolectaron discos duros extraíbles, se cambiaron discos duros de los computadores, se recolectaron CD, archivos de voces y documentos confidenciales. Solo yo, sin contar mis compañeros, llevé dos cajas llenas con esas cosas”, le dijo a la revista Semana (antes de la era Gilinski) uno de los detectives del DAS que participó en la operación. “De todas las cajas que se llevaron a Contrainteligencia, con documentos, grabaciones y demás, solo quedó una, que fue sacada del piso 11 el miércoles 21 al final de la tarde. No sé qué dejaron en esa, ni para dónde se la llevaron. Solo sé que lo demás fue destruido”, concluyó.

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