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Los papitos y las mamitas I

Tatiana Acevedo Guerrero

23 de agosto de 2026 - 12:05 a. m.
“En su trabajo Ospina explora la ausencia paterna a través de visitas a los hogares de su propia familia”: Tatiana Acevedo Guerrero.
Foto: Edinson Arroyo
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Hace casi un año Ferley Ospina fotografió a Valeria, de cinco años, mientras jugaba con las sombras detrás de una cortina. La niña pasa tiempo en casa de su tía, en Los Patios (Norte de Santander), porque su mamá, Arcenia, es madre soltera y trabaja en Cúcuta. En esta región, el 30 % de los hogares están encabezados por mujeres.

La imagen es parte de la serie “Nombrar la Ausencia” y fue una de las ganadoras del concurso anual de World Press Photo. En otra foto sale Nicole, de 17, tratando de encontrar la sombra entre los árboles. Se explica que fue criada por su abuelo cuando su padre abandonó a la familia y que, en Colombia, “las familias extensas son fundamentales para dar techo y apoyo a las madres sin pareja”. Arcenia, de 46, aparece en un patio al rayo del sol, alistándose para las celebraciones del día de las velitas. Se nos cuenta que como “madre soltera, es la única responsable de la crianza de su hija Valeria desde que el padre se fue”. En otra foto, la protagonista es Emma, de tres años. No vemos bien sino sus ojitos negros porque está escondida detrás de una sábana. “Semanas después de tomada esta fotografía”, dice la historia, “su madre salió de la casa para demandar al padre de Emma por la manutención”.

En su trabajo Ospina, que nació en Los Patios muy cerca de Cúcuta y de la frontera con Venezuela, explora la ausencia paterna a través de visitas a los hogares de su propia familia. Juega con la luz de las tardes de septiembre, con las sombras, la brisa y los ojos de mujeres y de niñas. Habla de las secuelas de la migración y el conflicto armado en la frontera colombo-venezolana y el Catatumbo, pero sobre todo de una estructura familiar sin padres.

Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2024 del DANE, el 46 % de los hogares del país son liderados por mujeres. La Fundación WWB explica cómo en estos hogares viven aproximadamente 24,6 millones de personas (casi la mitad de todos los colombianos) y que el 65,2 % de las mujeres jefas de hogar son solteras. En el 51,9 % de estos hogares vive al menos un niño o niña menor de cinco años y/o un adulto mayor de 60. Y 4,7 millones de las jefas de hogar en Colombia son madres solteras cabeza de familia: de ellas solas depende el bienestar de alrededor de 12,7 millones de personas. Al 39 % de las mujeres jefas no les alcanza para cubrir lo básico (el ingreso promedio mensual de un hogar es de 1,3 millones para hogares con jefatura masculina y de 1,2 millones para los liderados por mujeres). Como concluye WWB, “por cada peso que recibe una mujer, un hombre recibe $1,23”.

Según estadísticas de la Rama Judicial, en el año 2024 hubo 11.994 procesos de investigación e impugnación de la paternidad y se presentaron más de 43.000 denuncias por inasistencia alimentaria. Los procesos no sirven de (casi) nada pues, de acuerdo con una investigación de El Tiempo, en la última década sólo alrededor del 2 % de estas denuncias llegó a una condena efectiva.

De espaldas a este país, entusiastas del nuevo gobierno ensalzan a presidente y vicepresidente por tener familias “normales”. Las nuevas funcionarias Morales (en educación) y Restrepo (en el ICBF) empezaron a trabajar esta semana. Sus políticas, prohibir el uso de la palabra “niñas” y fomentar los niveles (ya altos) de homofobia en los colegios de la patria.

En otra de las fotos de Ferley Ospina, vemos un cuadro de Jesucristo reflejado en una ventana. Colocado por el difunto abuelo del fotógrafo, es la única presencia masculina que queda dentro de la casa de su abuela Orfelina. En la familia extensa hay 12 mujeres y solo tres hombres adultos. Algunos hombres se han ido por irresponsables, pero otros enfermaron o fueron asesinados. El padre de Ospina desertó del ejército colombiano para criar a su hijo, pero fue asesinado delante de su esposa y de su hijo de cuatro años durante las masacres paramilitares de 1999.

De espaldas a este país, entusiastas del nuevo gobierno colman de loas una política de violencia extrema en la que participarán ejércitos extranjeros. Mucha de esta carnicería tendrá lugar en el Catatumbo.

Quizá la imagen más triste de la serie es de Carmen, la mamá del fotógrafo. Aparece debajo de un poste de luz que no alumbra mucho y, aunque está en una calle de Los Patios, se ven cerca las luces del área metropolitana de Cúcuta. Desde el asesinato de su esposo en 1999, crio sola a su único hijo, mudándose varias veces para escapar de la violencia persistente.

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