Publicidad

“Serpatizantes”

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Tatiana Acevedo Guerrero
08 de noviembre de 2020 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En un editorial publicado en 1923, el extinto Diario Nacional explicó que “el libre examen en religión como en política constituye uno de los principios esenciales del Partido Liberal, y aún puede afirmarse que es la razón misma de su existencia”. “Eliminada la libertad de opinar”, concluye, “en nada vendríamos a diferenciarnos de los comunes adversarios”. Dos décadas después, Carlos Lozano y Lozano escribió en el Semanario Sábado que el Partido Liberal “ofrece tan solo instrumentos de acción destinados a obtener que los pueblos estén siempre mejor que ayer y menos bien que mañana”. En 1944 Luis Cano afirmó en el mismo Semanario Sábado que el conservatismo desconfiaba profundamente de la población, y que los liberales ante todo se definían en oposición a esta práctica. “Se diferencian las doctrinas”, explicó, “en el trato de los trabajadores, que para unos son la canalla y para los otros son el pueblo”.

Entre estas nostalgias se formó Horacio Serpa, quien creció en la Bucaramanga sin abolengos, se graduó como abogado en la pública Universidad del Atlántico, en Barranquilla, y militó en el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) de López Michelsen, en los 60. Fue juez civil en Barrancabermeja, juez penal municipal de San Vicente de Chucurí, juez penal del Circuito de Barrancabermeja, investigador criminal de Santander, juez superior y concejal de Barrancabermeja. Tras la ruptura y la resaca del MRL, Serpa vivió en un Santander donde acumulaba votos la Anapo, florecía la teología de la liberación y se afianzaba la movilización urbana barrial por el acceso a los servicios públicos. También fueron años en que crecieron en el departamento el Eln y las Farc-Ep. Fue en este panorama y en el puerto petrolero de inicio de los 70 que, junto con otros políticos profesionales, fundó el Frente de Izquierda Liberal Auténtico (FILA).

Hace dos años vi a Serpa tomándose un tinto en Bucaramanga y me acerqué a saludarlo. Para entonces me interesaba conocer sobre la suerte de los bocachicos que nadaban en el río Magdalena de mi infancia. “Ya no hay”, me explicó con una sonrisa, “ya el río no es como antes”. Pensé después que he debido preguntarle sobre muchas más cosas, pues siempre había claridad en su sinceridad. Sinceridad sobre los bemoles de la región, las transacciones con el centro, el clasismo nacional y los obstáculos a cualquier redistribución. En su libro, Luis Pinilla cuenta que cuando fue nombrado alcalde de Barrancabermeja, en 1970, recibió el cargo de manos de Serpa, quien llevaba diez meses como alcalde. Serpa le explicó: “Luis, aquí hay muy poco por hacer, porque no hay plata. Intente mantener las carreteras en buen estado”.

Entonces la política del puerto cerraba las puertas a cualquier conservatismo y exigía mayor inversión por parte del Gobierno central, que manejaba las regalías de Ecopetrol. En el Concejo reinaba el liberalismo hacia la izquierda y tenían curules varios movimientos urbanos populares. Cuenta Luis van Isschot cómo este Concejo declaró en 1969 la solidaridad con el presidente de Chile, Salvador Allende, e hizo una petición formal a la nación para que se le devolviera el cadáver del cura Camilo Torres a su familia. Luego de participar en este momento en que la ciudad se imaginó un futuro distinto, Serpa hizo una carrera en Bogotá. Además de representante, fue senador, hombre de partido y procurador general de la Nación. Cuando fue nombrado procurador, tanto Barrancabermeja como el departamento amanecían bajo la incertidumbre de la arremetida paramilitar, tras la masacre de La Rochela. Serpa militó en el mismo Partido Liberal santandereano en que militaban las facciones que financiaron e instigaron la masacre. Facciones que en alianza con paramilitares arrasaron con toda una generación de activismo en Barrancabermeja.

En el imaginario nacional quedan de él quizá malos recuerdos que lo relacionan con la corrupción del oficialismo liberal y el gobierno de Ernesto Samper. Tal vez por esto se ha escrito poco frente a su muerte. Sin embargo, Serpa se lleva su conocimiento sobre el ocaso de la izquierda liberal. A diferencia de López Michelsen y otros tantos, Serpa no fue (en palabras de Turbay) “un plutócrata en comisión dentro de la revolución”. Tendría tanto para contarnos sobre el oficio de conseguir votos en un país cundido de desigualdad, la emergencia y el predominio paramilitar, y también sobre la forma en que el Partido Liberal cedió todo su espacio e ideas al uribismo, tanto en Santander como en el resto de Colombia.

Conoce más

Temas recomendados:

 

JULIAN(57349)08 de noviembre de 2020 - 02:01 p. m.
No cabe duda, Serpa fue un gran representante del liberalismo. Quizás el último. Lamentable, que esa colectividad no le rinda un homenaje resaltando sus logros y lo más importante, su pasión y amor por su partido. Considero, que Serpa se desperdició, porque no supo aplicar todo su potencial y además, porque lo opacó el gran URIBE, quien si supo interpretar los anhelos del pueblo colombiano.
Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 06:23 a. m.
Así visto por Tatiana, es factible establecer un tenue paralelo que ata el destino de dos liberales: J.E. Gaitán y el HSU: gravitaron levemente -muy levemente- sobre las posibilidades futuras (las del futuro inmediato de cada uno) del partido Liberal. Congregación histórica susceptible a la corrupción y los personalismos fatuos -tanto o quizá menos- como el partido Conservador. El Establecimien-
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:32 a. m.
    -to colombiano: porque la matriz de la corrupción, el arribismo y la esquizofrenia política es el dichoso Establecimiento; el de los "plutócratas en comisión revolucionaria"= JC Turbay fue chispeante para el escolio manzanillesco pero mucho más áspera fue su astucia beduina al mascullar incompasivos soliloquios promotores de la degradación del bipartidismo y del nihilismo de "la canalla popular".
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:32 a. m.
    Cuando Colombia (el país político) navega ―el país nacional naufraga―en el océano del más fagocitario de los liberalismos del último siglo (el neoliberalismo anglo sajón, reencauchado hace ya 35 años) nadie cita al feróstico Thomas Hobbes:---
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:31 a. m.
    ...como el pez no reconocen al agua como su elemento (shulter), los neoliberales criollos no revindican esta raíz aristotélica engendrada en el siglo XVII: “Solo podemos hablar (reconocer) de lo que hemos hecho”, el resto es metafísica. -consejo de sabio: "Si quieres saber qué cosa es el agua, no se lo preguntes a un pez" (ya sabes a quién no preguntarle sobre la naturaleza del neoliberalismo).
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:26 a. m.
    Porque fue al buenazo de Hobbes a quien se le endosa eso de “remitir las normas a los hechos”. Es decir ―para el caso de la degradación de las doctrinas liberales― rebajar los principios y valores humanos al ámbito de las necesidades “urgentes” de la economía.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:26 a. m.
    PLos neoliberales (pero también los liberales de aquí y de allá, del norte y del sur (siglos 18 al 21) santificaron esta primacía de la esfera económica con premisas metafísicas (la “mano invisible del mercado” o el jingle clintoniano: “the economy, stupid” (1992).
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:24 a. m.
    Redondeando: por más humilde, modesto y sacrificado que haya sido el pasado político/burocrático -su hoja de vida- no solo de HSU sino el de cualquier prohombre colombiano, apertrechado con un morral de buenas intenciones, fue y sigue siendo el Establecimiento “profundo”...
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:24 a. m.
    ...el Establecimiento plutócrata —los mecenas hacedores del país político— el agujero negro capaz de “chuparse” (atraer y arrastrar a diversos grados de connivencia con variopintas formas de egoísmo organizado del Poder “profundo” y sus egoístas necesidades de clase) hasta corromper al más santo varón.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:23 a. m.
    Aunque no sea ni prudente ni viable otro paralelo: ―HSU y Álvaro Gómez H.― ambos, al final de sus vida, no pudieron, ante el país nacional, el uno: separar el recuerdo del cinismo cachaco de un samperiano Don Quijote, y el otro deshacerse de la sombra macabra del padre.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:22 a. m.
    Desde el Empirismo hobbesiano ―cucharada servida desde el plato de sopa de los mismos neoliberales― los políticos colombianos, TODOS, asociados “al alto gobierno” fueron y son responsables de las indignantes reformas sociales neoliberales, llevadas a cabo por el Estado colombiano desde la última década del siglo XX hasta la actualidad.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:21 a. m.
    In others words: están tan untados los unos como los otros. No solo es una fantástica charada tomar partido por neoliberales buenos y terratenientes/rentistas demoníacos; carretazo aupado y encubierto por la gran prensa y que hoy se la creen el rebaño del mesías tanto como sus detractores, en la otra orilla del imaginario colectivo.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:20 a. m.
    Por supuesto, en estos últimos 30 años hay algo más que diferencias de matices: HSU pudo haber sido un inmolado escudero del 8000, pero su memoria no será maculada -hasta que se pruebe lo contrario- por...
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:19 a. m.
    ...las sistemáticas acciones de terrorismo de Estado fundadas en 1978 por el presidente beduino (JCTA), y que desató sobre el país nacional y su territorio la peste del proyecto autoritario que hoy empieza a dar sus últimos pero mortalmente demoledores coletazos. RIP Horacio Serpa Uribe.
  • Lorenzo(2045)08 de noviembre de 2020 - 07:18 a. m.
    ...las sistemáticas acciones de terrorismo de Estado fundadas en 1978 por el presidente beduino (Julio César Turbay Ayala), y que desató sobre el país nacional y su territorio la peste del proyecto autoritario que hoy empieza a dar sus últimos pero mortalmente demoledores coletazos. RIP Horacio Serpa Uribe.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.