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Thinking rundowns

Tatiana Acevedo Guerrero
25 de febrero de 2024 - 02:00 a. m.

“Hold on”, dice la canción, “Hold on children, No matter what the system, Hold on, No matter what the system, Dem only come around when they running dem big campaigning.” Cantado por el grupo Creole, este calipso anima un escena del libro Los Cristales de la Sal, de Cristina Bendek. En esta la comunidad raizal de San Andrés se manifiesta y bloquea las calles exigiendo al gobernador respuestas tras tres meses sin agua. El libro, que es ficción, imita una realidad de protestas por agua que han caracterizado la cotidianidad de la isla y se han hecho más constantes en la última década. Además del bloqueo de vías, los asistentes que son de todas edades, suelen también preparar un rondón o rundown, que es una sopa cocinada lentamente, mientras se discuten los problemas y se resisten injusticias.

En el caso de San Andrés, la resistencia pasa por lengua misma que es una variedad de creole del Caribe, resultado de la arremetida colonial de Inglaterra desde el siglo 17. Para aquel entonces, según escriben los historiadores, San Andrés, (que antes se llamó Henrietta), no era una isla muy atractiva debido a la falta de reservas de agua dulce. Grupos del pueblo Miskita nicaragüense, ingleses, afro descendientes (de linajes africanos) y mestizos poblaron la isla y forjaron su lengua a través del tiempo.

“En San Andrés lo que hay es puro presente” dice una de las personajes de la novela de Bendek. Se refiere a los ritmos de una ciudad capital en la que se juegan tensiones con el calentamiento climático, el turismo (que es oportunidad y extractivismo), la llegada de una población migrante venezolana vulnerable y desesperada, el rebusque de raizales y continentales y el racismo estructural que siempre deja un legado de carencias en infraestructura (en salud, educación, agua, electricidad).

Pero lo cierto es que hablamos de un territorio en que se reivindica día a día el pasado (a la vez que se construye el futuro). Se reivindica la lengua creole que se cultivó por tanto tiempo y sobrevivió los peores ataques por parte del continente Colombiano. Sólo después de 1980 el estado nacional dejó de perseguir activamente “el creole de San Andrés-Providencia”. Sólo en 1978 se ratificó una legislación Etnoeducativa y en 1980 el Comité Interministerial para la Incorporación de las Islas recomendó la preservación del bilingüismo en el archipiélago. La Constitución de 1991 otorgó por fin el estatus de Departamento a San Andrés (el departamento incluye Old Providence y Saint Catherine).

Este pasado miércoles, 21 de febrero, se conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna y el Día Nacional de la Lengua Nativa. En el archipiélago se celebró el día de la lengua creole o Kriol, el lenguaje del Pueblo étnico Raizal de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En el ‘Kriol Die’ (Dia del creole), personajes públicos locales hicieron importantes discursos. Opinaron, por ejemplo, que “que el creole se ha convertido en una especie de salvavidas para los raizales”. “Nos ha permitido”, dijeron, “cruzar fronteras y encontrar oportunidades fuera de la isla... El creole es todo para los raizales y es la oportunidad de auto reconocernos, abrazarnos y ser agradecidos con ese regalo que Dios nos dio”. El “uso del creole” se añadió “se vuelve esencial para garantizar el acceso equitativo a servicios públicos y justicia, especialmente para una población que está en riesgo de perder su identidad cultural. Esto se alinea con los principios legales de igualdad y no discriminación.”

De frente a esta lucha terca lingüística cabe recordar las palabras de Liliana Bodoc. “Lo primero que debiéramos enseñarle a un niño es a honrar orgullosamente su lengua materna” nos explicó la escritora “Y cuando hablo de lengua materna no me refiero tan solo al español, al aimará, al quechua, al guaraní, al portugués” (el creole). “Nuestras lenguas maternas son nuestros linajes lingüísticos”, continúa Bodoc, “la lengua hogareña, la lengua que se cocinó en las ollas de nuestras casas. Porque no hay una solo español ni un solo guaraní; porque cada casa, cada barrio, cada madre es un dialecto”

Mek wi celebriet Kriol Week tugeda, fi wi mada tong. Da taim fi hana fi wi ruuts ahn shier fi wi tradishan.

 

Dorita(37038)27 de febrero de 2024 - 05:11 a. m.
Tatiana, podrías colaborar con la traducción. Gracias
Dagoberto(51763)25 de febrero de 2024 - 06:11 p. m.
El 21 de febrero se celebró el día nacional de las lenguas nativas en Colombia. 70 lenguas, de las cuales 65 son indígenas. A pesar de la riqueza lingüística y cultural de nuestro país, las comunidades que hablan estas lenguas son discriminadas y sus condiciones de vida, deplorables. Qué bueno sería que desde el ámbito educativo se comenzara a imaginar nuestro país como un tejido colorido, lleno de diversidad, belleza y sabiduría.
Celyceron(11609)25 de febrero de 2024 - 10:20 p. m.
Gracias por describirnos la vida de San Andrés, con la riqueza de sus costumbres y el uso de su lengua materna. Rescatarla, debería ser el objetivo de familias y de la escuela.
MANUEL(73533)25 de febrero de 2024 - 01:40 p. m.
Lo mejor que les podría pasar a los sanandresanos es independizarse y tratar de forjar su futuro ellos mismos, como lo han venido haciendo las islas caribeñas que se han ido independizando de la corona británica sin disparar un solo tiro.
estacionamientos(reso5)25 de febrero de 2024 - 11:10 a. m.
Los gentilicios en las lenguas romances son en minúscula
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