Llovió casi toda la semana. En Barranquilla se vieron muy afectados los barrios en que viven poblaciones de menores ingresos. Don Bosco, La Chinita, La Luz y Rebolo sufrieron inundaciones por el día y la noche. En general, se vivió caos a lo largo de la ribera del caño de la Auyama. “Nadie viene a ayudarnos. Una vez nos dieron una colchoneta y ya se volvió a perder”, denunció una vecina. El agua se metió al Mercado de Granos, donde se paralizó el comercio pese a las medidas que tomó la comunidad. “El caño está rebosado. Las bolsas de arena no fueron suficientes y el agua nos llegó hasta la cintura”, declaró un comerciante.
También se perdió mucho en corregimientos del área metropolitana que abraza la ciudad. En Juan Mina la situación es crítica. Una vecina denunció cómo el arroyo cercano se desborda con cada lluvia: “No es la primera vez que se presenta una emergencia en la zona y no han tomado acciones para evitarlo”. En Tubará se desbordó igualmente un arroyo a la altura del peaje de Puerto Colombia. El desbordamiento causó daños en las tuberías de gas y algunos habitantes de la zona fueron trasladados a centros hospitalarios. A la radio local llamaron mujeres y hombres pidiendo que canalicen arroyos con urgencia en los barrios del sur y los municipios metropolitanos que abrazan la ciudad. “Colegios inundados, vehículos arrastrados y un hombre desaparecido” reportó la prensa que anunció los barrios desconectados de servicios públicos y movilidad por las inundaciones.
Mientras llovía hubo quienes salieron a protestar. En Soledad fueron familias preocupadas por la continuidad escolar de sus hijos. “La rectora canceló el programa de subsidios escolares para el año 2023, quedando en el aire casi 1.000 estudiantes de todos los grados”, manifestó una madre de familia. Casi que al mismo tiempo mujeres irrumpieron en la sede de Air-e de la calle 30 en Barranquilla para reclamar por estar desconectadas del servicio de electricidad. “Las implicadas se tomaron la sede de la empresa de energía y se niegan a abandonar las instalaciones hasta que les sea restablecido el servicio”, explicó la Policía.
Esta última estuvo ocupada en el transcurso de la semana con problemas de violencia urbana. Dieron declaraciones sobre la masacre cometida hace dos semanas en el barrio Las Flores, en la que asesinaron a seis hombres. Y hablaron sobre el hallazgo del cuerpo de un hombre joven en el río Magdalena, en el sector de La Loma, cerca del Malecón Turístico barranquillero (se trata del segundo cadáver que es hallado en este sector del río en menos de 15 días y el tercero en menos de un mes). El jueves al mediodía se reportó una balacera en el barrio La Magdalena, al suroriente de la ciudad. En la balacera murió Samara Cerpa Avendaño, una estudiante de la institución educativa María Auxiliadora, de 14 años, que recibió una bala perdida mientras regresaba en un bus a su casa, en Soledad.
Pese a la dureza de una semana larga, en la que los barrios populares de la ciudad intentan recuperarse o hacer frente a lo perdido, el viernes el diario El Heraldo anunció que la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, y el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo (ambos de la casa Char), han sido calificados por los líderes de opinión regionales como los mejores de Colombia en sus respectivos cargos. “El alcalde obtuvo el mayor puntaje en la decimocuarta edición de la encuesta de Panel de Opinión de Cifras y Conceptos por la gestión realizada durante lo que va de 2022”, se informa. “Este es un reconocimiento que nos obliga a trabajar más duro, es un panel que hacen con diversas voces de empresarios, líderes y demás, y nos honra”, señaló Pumarejo. “El merecimiento es para Barranquilla, que lleva 16 años trabajando junta por un propósito compartido, que es mejorar la calidad de vida”, concluyó.