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El país en una escena

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Tatiana Duplat Ayala
02 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
“Perdonar es negarse a que el odio tenga la última palabra”: Tatiana Duplat Ayala.
“Perdonar es negarse a que el odio tenga la última palabra”: Tatiana Duplat Ayala.
Foto: JEP
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En una sala de la JEP, un hombre se arrodilla frente a dos mujeres. No hay épica en el gesto, solo el cuerpo doblándose. “Yo sé que no es fácil, pero aquí estamos. Ustedes asumiendo su responsabilidad y nosotros enfrentando este dolor”, había dicho la hija que perdió a su padre asesinado. “Como muestra de nuestro perdón real y sincero, queremos brindarle un abrazo”. El hombre se derrumba y las mujeres lo abrazan. Los tres lloran. El país entero parece caber en esa escena mínima: tanta sangre derramada, tantas historias truncadas. Al final, todos lloramos. Es el drama de miles de familias que perdieron a sus seres queridos en ejecuciones extrajudiciales. Es la historia de militares que cometieron atrocidades y traicionaron su promesa solemne de proteger a la población civil. Detrás de cada falso positivo hubo una hija que tuvo que crecer sola y una madre consumida en el dolor. Hay daños que no se deshacen. Nada devuelve lo que fue arrancado, ningún proceso judicial resucita a los muertos. Entonces, ¿para qué perdonar?

El perdón es un acto íntimo de soberanía. Ninguna autoridad puede decretarlo, solo puede surgir de la voluntad de cada persona. No borra los hechos ni alivia el duelo. No reescribe la historia ni exonera la culpa. Pero rompe la cadena silenciosa del rencor que ata a la víctima para siempre al gesto del victimario. Es liberador. Perdonar es negarse a que el odio tenga la última palabra. “Este es un momento que necesitábamos para poder sanar y dejar salir este dolor”, dice ella.

Tal vez el perdón no cambie el pasado, pero sí altera el porvenir. No corrige la historia, pero desplaza el lugar desde donde decidimos mirarnos. En un país acostumbrado a contar muertos, ese abrazo –frágil, imperfecto, humano– introduce otra contabilidad posible: la de la memoria y la dignidad. Y quizá, apenas quizá, la de una convivencia que todavía estamos aprendiendo a construir. Gracias a la JEP por propiciarlo.

@tatianaduplat

Tatiana Duplat Ayala

Por Tatiana Duplat Ayala

Historiadora de la Universidad Javeriana y doctora en Historia egresada del Programa de Paz y Conflictos de la Universidad de Granada. Cursó el Ciclo Básico de Estudios Musicales con énfasis en violonchelo en la Universidad Nacional de Colombia. Cuenta con amplia experiencia en la implementación de proyectos de cambio social y construcción de paz
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ERWIN JIMENES(18151)Hace 1 minuto
Las epocas tenebrosas de uribe ..cuanto dolor causado ..miles de inocentes asesinados ..sociopata.."que los pobres,se dejen contar",,dicen que le dijo ,obdulio gaviria,al matarife ..y comenzo la masacre.Asi son ellos ..la extremaderechaasesina y corrupta ..su candidata,quiere hacer un muro.
Atenas (06773)Hace 5 minutos
Tati, qué rico sería q' en tu próxima entrega igual nos refirieras tales actos de contricción verdadera pero por parte de los asesinos de las Farc, los del indigno acuerdo, mismos q' de sus promesas de reparación a las víctimas, y luego de 10 años de tal engaño del tartufo Santos, no han cumplido ni el 10% de lo prometido. Y a lo q' irónico rábula llamaría Estupro social: prometer pa lograr y una vez logrado olvidar lo prometido. Y no lo habrá, todo eso ha sido un bulo.Atenas
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