Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
—Oites Tola, no siás boba que nadie se va a dar cuenta... Contame tranquila, que yo soy una tumba.
—Puu... Una tumba con banda ancha.
—Dale, montañera, que si me preguntan quién me contó yo digo que el mismo que le sopla coordenadas a Uribe.
—Ve Maruja, no insistás, que Santos me hizo firmar un compromiso de confidencialidá pa no contar nada de lo que oyera y viera durante mi acompañamiento al príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles.
—Upa... Cuidao se te cae una calza. ¿Y ese Cornualles viene de los “cuernos” que le puso Carlos a Diana?
—Mirá querida, si vas a rajar de Caliche...
—¿Caliche?
—Vieras Maruja lo sencillo que es Carlangas: hasta comió chontaduro.
—Con razón Camila tiene esa risita de satisfación.
—Y cuando se puso el sombrero vueltiao se veía más humano: hacé de cuenta un marinillo dueño de granero en Lorica.
—Pero Tola, cuentan que nadie se le podía arrimar a menos de un metro.
—Vos sabés cómo soy yo de entrona: lo abracé, le chanté un pico y le dije: No fregués moneco, dejá de ser sismático que por aquí no ha llegao el ébola.
—¡Tola, cómo se te ocurre besar un príncipe que de pronto lo convirtás en sapo!
—Después doña Tutina y yo los llevamos a viajar en Trasmileño... Qué encarte fue esa montada porque Tuti y yo éramos evitando que alguno se les arrimara a menos de un metro, y cuando llegó el bus el maldingo tumulto nos dentró empujaos.
—Fortunadamente los príncipes no cargan billetera porque ellos viven de gorra.
—Y Tutina y yo haciendo una fuerza que ningún degenerao fuera a manosiar a Camila.
—No falta el ocioso.
—¿Y qué más le mostraron al príncipe? ¿Lo llevaron a Sanandresito? ¿Conoció la máquina tapagüecos?
—Charly nos dijo que quería estar solo y entonces lo montamos a un bus del SITP. Después Camila nos llamó aparte y nos dijo que querían intimidá y Tutina cogió el cedular y le pidió al presidente de la Corte Suprema que le prestara la camioneta oficial.
—Ve Tola, ¿y la fiesta en Palacio qué tal? Se comenta que la debieron hacer en el jardín Botánico, pa no sacar de su hábital a tanto lagarto.
—Bruta, dejá la bulla que yo di lora en plena fiesta porque vi que un colombiano le estaba entregando una cartera a Camila, y dije duro: Ay, qué bueno que la recuperó. ¿Cogieron al ladrón? ¡Era un talabartero dando un regalo!
—Cuentan que todo el mundo les quería regalar alguna cosa, que hasta la guerrilla les mandó un libro, con un separador de páginas muy original: dos alambritos de colores.
—Muy cierto, se van muy regalaos: el ministro de Haciendo les osequió una moneda de mil y les dijo muy lucido que ya no se consiguen.
—¿Y qué les regaló Alejo, el Minsalú?
—Les entregó un pucho de mariguana y una botella de aguardiente y les dijo: Carlos, bébase el guaro, y usté Camila fúmese el porro... Y mañana hablamos.
—¿Y parates oreja a lo que hablaron Juanma y Caliche?
—Claro... Juanma le dijo a Carlangas que su segundo periodo lo piensa asumir relajao, viajando, y que va a proponer que los presidentes tengan vacaciones y que puedan sacar años sabáticos.
—Pues Tola, que se muerdan el codo los envidiosos pero en la visita de Caliche y Mila, Santos quedó como un príncipe.
* Drácula, la comedia de terror que da risa nerviosa... Casa de Tola y Maruja. Tel. 4839804.
