— Oites Maruja, me parece buen detalle que vamos a visitar a Yidis en El Buen Pastor.
— Y le llevamos una ruana, porque me imagino el frío que debe estar haciendo en las cárceles bogotanas con tanto “ventilador” prendido.
— Pobre Yidis, pasó de pedir puestos en el gobierno a aceptar cargos en la Corte Suprema.
— Debe tener mucha ira Yidis pa estar haciendo lo de Sansón: Muera yo con todos los filisteos.
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— Verdá Maruja, ¿cómo fue lo de Sansón?
— Sansón era un israelita físicoculturista que tenía mucha fuerza y trabajaba como bultiador en el mercado de Jerusalén, pero después se dedicó a la política y llegó al Parlamento de Israel por el movimiento Filisteos con Uribedonosor.
— ¿Y quién era Uribedonosor?
— Era el rey de Israel, oriundo de Antioquía, que quería seguir de rey y necesitaba el voto de Sansón, que ya había dicho que iba a votar en contra de la reeleción.
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— ¿Sansón es el mismo de Dalila?
— Dalila era la reina de Sabas…
— ¿Sabas Pretelt?
— …Y entonces el rey Uribedonosor mandó a Dalila a que convenciera a Sansón de las bondades de la reeleción y que por ahí derecho averiguara de dónde sacaba Sansón la fuerza.
— La tenía en el pelo, ¿cierto?
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— Entonces Dalila le prometió a Sansón que si votaba la reeleción, el rey Uribedonosor le daría la Notaría Única de Cafarnaum y las gerencias de los hospitales de Sodoma y Gomorrabermeja.
— ¿O sea que el clientelismo viene desde antes de Cristo?
— Y como la reeleción, además del voto de Sansón, necesitaba también que el parlamentario Teodolindo no votara, entonces Dalila le ofreció a Teodolindo 200 millones de denarios, y al hombre de la emoción le dio correquetealcanzo, o sea daño de estómago.
— ¡Qué diarrea tan valiosa!
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— De modo que el rey ganó la reeleción y todos quedaron muy contentos, menos Sansón, al que no le cumplieron.
— ¿Uribedonosor le puso conejo?
— Cuando menos pensaron, Sansón reventó sin mecha y salió con que iba a contar todo. Entonces el rey Uribedonosor le mandó a Dalila pa que le sonsacara dónde tenía la fuerza… Y la pelota de Sansón confesó.
— Casi todos los físicoculturistas son muy ingenuos.
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— Entonces Dalila le dijo a Sansón que con esa melena parecía un jipi y lo convenció de que se metiera de Hare Krisna y se tusara la cabeza.
— Cómo se vería Sansón de túnica rosada y pandereta.
— Ya calvo y sin alientos, Sansón contó todo y fue a dar a la guandoca… Mientras tanto, todo Israel estaba conmocionado por los escándalos de la parapolítica y hasta un primo del rey estaba salpicado.
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— ¿Parapolítica hasta en la Biblia?
— Ya Mancuso dijo que permearon todo… Te sigo contando: en medio de esta hecatombe política, un ex alcalde de Jerusalem llamado Antanas Antipas propuso la renuncia del rey.
— Claro, esa reeleción era más legal que un robo.
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— Mientras tanto, a Sansón en la cárcel le creció el pelo y recuperó la fuerza y fue al palacio del rey Uribedonosor y tumbó las columnas diciendo: ¡Como pal mamón no hay ley, muera yo y todos los filisteos!
— ¡Virgen santa! ¿Aplastó al rey?
— Afortunadamente el rey estaba en su finca El Uberraco y se salvó y subió en las encuestas… Y la propuesta de Antanas Antipas fue desechada por el pueblo, pues si le pedían la renuncia al rey su reemplazo sería el vicerey… Y los israelitas preferían diablos conocidos que Santos por conocer.