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Hoy vino a desayunar la ministra de Salú Carolina Corcho y le servimos un batido de iboprofeno, loratadina y cetaminofén, todo licuao con leche Milanta y jarabe Mieltertos.
Invitamos a Caro con la doble intención de que nos esplicara en qué consiste la reforma a la salú y si es cierto que este gobierno piensa arrasar con las peeses.
Caro bendita, Tola y yo andamos muy pensionadas con la tal reforma a la Salú y te pedimos el gran favor que nos contés cuáles serían esos berriondos cambios.
La idea, tías, es que los pobres que no tengan pa pagar la cuenta del hospital puedan pagar con un órgano: un riñón, un pulmón, la vesícula… O prestar su cuerpo como material didáctico pa los estudiantes de medicina.
También contemplamos hacer un acuerdo con los grandes supermercados: por ejemplo, usted llega a urgencias con una herida y le cogen 12 puntos… esos puntos los puede pagar con sus puntos Éxito.
Ministra, ¿y qué pasa si uno se les muere sin pagar? Muy sencillo, tías: las epeeses tendrán un departamento de cartera postmortem con una oficina de espiritismo pa invocar al difunto deudor, y si no paga se le embargan las cenizas.
Yo creo ministra que si las peeses empeoran la gente no tendrá más remedio que automedicase. Vea el caso de mi marido Ananías, que pidió cita pa esamen de próstata y se la dieron pal otro mundial.
Entonces yo le dije: no carajiemos, mijo, venga yo le tanteo la próstata. ¿Y cómo le fue, tía? Lo más de bien, Caro, lo único maluco fue que se me embolató el anillo.
Dentro de los planes del gobierno también estaría recuperar la medicina ancestral y volver a dar los turnos de urgencias con el tradicional ficho de cartulina.
También vamos a integrar al sistema de salud a los curanderos, sobanderos y rezanderos -siguió la ministra Corcho muy empoderada-. Y le daríamos categoría de EPS al indio amazónico.
Qué bueno ministra, nosotras somos clientas del indio amazónico y la atención es muy chévere, pa qué. Uno llega y mientras lo atienden le leen el taró, el tabaco o el cuncho del café.
Y el indio no le receta a uno ese montonón de pepas que mandan los médicos, que parece uno tragándose una camándula, sino remedios a base de uña de gato, sábila, ruda… Y no te priva con anastecia sino con burundanga.
También haremos un convenio con las iglesias, tías: ya que no pagarán impuestos entonces que nos reciban a los pacientes desahuciados en sus misas de sanación.
Otro punto de la reforma que sería muy bueno es que todo hospital contará con un magistrado de planta dedicado exclusivamente a recibir tutelas.
Caro, sería muy galleta que mejoren el sueldo de los médicos, que algunos ganan tan poquito que les toca rebuscase. Fulvia me contó que consultó al dotor y él le dijo: señora, usté está grave, si quiere avisar a algún familiar yo vendo minutos.
Tías, ¿ustedes dos tienen salú prepago? Nuuu qué va, yo no serviría pa tener salú prepaga porque me moriría de la rabia yo pague y pague y nada que me enfermo.
Caro, la gente tiene muchos nervios que con esa reforma nos tiremos las peeses y haiga un colaso de la salú. Ahí sí, tías, como dice el dicho: de algo nos tenemos que morir.
Tías, ¿qué quieren de aguinaldo? Me suena darles una ancheta de medicamentos.
Grafitis: la ministra de Salud está dando vueltas como corcho en remolino.
Ñapa: la gente está aprovechando para enfermarse antes de que quiten las EPS.
Ñapita: cayó al pelo el campeonato del Deportivo Pereira en el gobierno de los Nadies.
