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Hoy descubrimos por qué el presidente Petro llega tarde a todo, hasta a desayunar: lo encontramos debajo de las cobijas pegao del berriondo cedular.
¡Tavo por Dios! –le gritó Tola jalándole el plumón de ganso–, te vamos a meter en un centro de rehabilitación pa tuiterdependientes a ver si dejás ese hijuemadre vicio.
¿Vos cuál es la gracia que le topás a esa maldinga red, Tavo Francisco? –le dije acomodándole el mechón de pelo que le esconde la calva.
Miren tías, tengo seis millones y medio de seguidores en tuiter, una audiencia que ya se quisieran Caracol y RCN. ¡Es tremenda tribuna, mejor que cualesquier balcón!
Y necesito el tuiter para aclarar tanto embuste, tías. Por ejemplo, los medios andan diciendo que el hijo de la Gata será gestor de paz: ¡falso! Será facilitador, que es muy distinto.
¿Y cuál es la diferencia, Tavo? Muy sencilla: El facilitador facilita y el gestor gestiona. Bueno tías, necesito que me ayuden con los preparativos de mi balconazo este 14.
¿Balconazo? Sí tías, voy a dar mi primer discurso desde el balcón del palacio de Nariño. Voy a defender la reforma de la Salut, que ni yo conozco.
Les voy a leer mi discurso a ver qué piensan, tías: Camaradas, Colombia tiene la peor Salut del mundo desde la época del libertador Simón Bolívar, que falleció en un “paseo de la muerte”.
El Libertador contrajo la tuberculosis cuando se tuvo que tirar por una ventana en paños menores, huyendo de los asesinos de la ultraderecha corrupta y criminal.
Bolívar tuvo que amanecer debajo de un puente cuando el frío de Bogotá sí era frío y pescó una pulmonía que Manuelita trató amorosamente con bebidas y emplastos.
Luego de una semana tosiendo y desgarrando, Bolívar pidió cita en la EPS y se la dieron gracias a una palanca que tenía Manuelita. El médico le recetó acetaminofén y lo mandó para la casa.
Ardido de fiebre y delirando de escalofrío Simón volvió a urgencias, pero le dijeron que estaba atrasado en el pago de la seguridat social y que no lo podían atender.
Como pudo, Manuelita lo montó al caballo y arrancaron para Honda, donde creían que los podían atender y que el clima le ayudaría a calentar los pulmones.
En Honda no había médico ni camas ni medicinas, y las enfermeras (que estaban en paro por falta de pago) le dieron bebidas de limoncillo, llantén y jengibre y lo remitieron urgente al hospital de Puerto Berrío.
En Puerto Berrío ni siquiera los dejaron desembarcar porque la EPS de allá estaba cerrada por quiebra y los mandaron para Mompox, donde podían entutelar.
En la población de El Banco no los quisieron atender porque Bolívar era venezolano y Manuelita se emberracó y les pegó su vaciada y lo tuvieron que revisar y lo remitieron a Santa Marta.
Cuando entraron a Santa Marta el pobre Bolívar ya no tenía alientos y orinaba sangre, y llegaron por fin al hospital, pero en la fila les dijeron que sin recomendación de los Dávila era bobada.
Esperate Tavo, antes que sigás, ¿cómo te pareció lo de Uribito? ¿Cierto que muy injusto? Andrés Felipe les aclaró que él sí le dio susidios a una reina de belleza, pero que eran pa irrigar las plantas de los pies, abonar las palmas de las manos y proteger el monte de Venus.
Manuelita se enfureció –siguió Tavo con su discurso–, amenazó con hacer viral su caso y logró que el médico lo atendiera. Pero qué desaliento cuando el doctor remitió al pobre Bolívar a una misa de sanación.
Ñapa: vuelve misiá Concha Baracaldo al lugar del que no la debió sacar Verónica: su silla mecedora, las mandalas, el chocolate…
