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Berrionditos, lo que necesita la democracia colombiana no es el voto eletrónico, ni el voto obligatorio ni un registrador confiable, lo que necesitamos es acabar con esa alcagüetería de que pueda votar cualesquiera.
Repasemos la historia y verán. La Costitución de 1832 dijo quiénes eran nacionales y podían votar y quiénes no: los esclavos, que eran una mayoría respetable, fueron negriaos.
La Costitución de 1843 le dio el derecho del voto a los varones mayores de 21 años, casaos y que tuvieran bienes raíces por 300 pesos y una renta anual de 150 pesos (tal vez adivinaron que el pobre vendía el voto).
La Costitución de 1853 (teníamos costituciones cada diez años, como debe ser, diría un uribista) abolió la esclavitú y declaró ciudadanos y con derecho al voto a todos los hombres nacidos en el territorio, mayores de edá y casaos (como si estar casao fuera garantía de sensatez).
En 1856 fue la primera votación con sufragio universal y ganó Mariano Ospina Rodríguez, padre del presidente Pedro Nel Ospina y abuelo del presidente Mariano Ospina (un apellido con derecho propio, como debe ser, dirían los Pastrana, los Gaviria, los Turbay...).
La Costitución federal de 1863 le dio libertá a las regiones pa cuadrar su propio sistema eletoral y algunos le dieron el voto solamente a los varones que pudieran demostrar que eran ilustraos (cómo sería eso: todos los inteletuales recitando párrafos de Kant mientras hacían fila delante de la urna).
La reforma costitucional de 1910 puso la eleción direta del presidente, y la de 1936 dio el voto pa todos los machos (casaos, solteros, arrejuntaos, analfabestias, ricachones o arruinaos). Y ahí se principió a perratiar esto.
En el plebicito de 1957 las mujeres mayores de 21 años pudimos por fin votar y se usó la tinta imborrable pa untar el dedo de los sufragantes, pa que no repitieran voto, pero comenzaron a votar los muertos (invento colombiano).
Hay vergajos que aseguran que el voto de las mujeres inclinó la balanza pa que salieran elegidos bizcochos como Andrés Pastrana y Álvaro Uribe (jayanes blancos de ojos claros y care pulidos), y que por eso el voto femenino la acabó de embarrar.
La reforma costitucional de 1975 (una reforma costitucional, como un vaso de agua, no se le niega a naiden) le soltó el voto a los mayores de 18 años, y esto es lo que toca revisar.
¿Está en capacidá de votar concientemente un petacón que vuelve glorioso a un tatabrón, quizque influencer, que se inyeta silicona en las tetillas y las muestra muy orgulloso? ¿Es confiable el criterio eletoral de una generación que vuelve ricos y famosos a zurrones que se depilan en vivo? ¿Merecen el voto zumbambicos que votan por tuiteros?
Tola y yo proponemos que volvamos a la mayoría de edá a los 21, y si un cagón alega que ya tiene suficiente ilustración política pa votar, pues se le hace un esamen, un Ifes político, con preguntas como: ¿qué es un chocorazo? (No confundir con Chocorramo).
Pero si vamos a poner una edá mínima pa votar también debemos poner una másima: que no puedan votar los mayores de 60, culpables del país que tenemos. Manque también tendrían derecho a un Ifes, pa preguntales: ¿cuántos son los hermanos Galán?
Cuando los cachiporros (liberales) bajaron a 18 la edá pa votar, lo hicieron convencidos de que la juventú era sinónimo de rebeldía y liberalismo: ¡las guamas!, nunca imaginaron que llegaría el osímoron “jóvenes Cabal”.
El prósimo presidente, duele decilo, depende de la franja entre los 18 y los 21 y de 60 pa arriba. Estamos en sus manos. ¡Ay!
Payola: 80 años cumplió el periódico humorístico El Fuete, de Pereira. El mejor homenaje es apoyarlo.
