Berrionditas, Tola y yo no nos perdemos velorio ni entierro ni novena de difuntos, manque no conozcamos al que estiró la pata. Nos gusta ir pa noveleriar y gorriar tinto.
Claro que nada como los velorios de antes, que eran en la casa del finao y repartían consomé y alguno pelaba una botella de anís y se contaban cuentos pa pasar la vigilia.
Precisamente en un entierro fue que conocimos al expresidente César Gaviria: en el tristísimo sepelio del seguro presidente Luis Carlos Galán, alma bendita.
El adolecente Juan Manuel Galán, hijo del líder sacrificao, ciego en lágrimas le entregó las banderas de su papá a Cesarín y todos lo votamos...
Conoce más
